La comunidad recibió 8,8 millones de visitantes en 2025. El objetivo ahora es conseguir un reparto más equilibrado de flujos en el tiempo y el espacio
Tres acontecimientos sobresalen en el skyline turístico gallego, como rascacielos especialmente altos: la posible declaración de la Ribeira Sacra como Patrimonio Mundial de la Unesco, que se resolverá a finales de este mes de julio; el eclipse total de Sol del 12 de agosto, para el que Galicia será un monumental mirador; y el Xacobeo 2027, que el año que viene redoblará las actividades de la siempre cargada agenda del Camino de Santiago.
Son los hitos, en el corto y medio plazo, de un destino que busca aumentar el peso del turismo extranjero y captar perfiles con mayor capacidad de gasto y estancias más prolongadas durante todo el año. “El objetivo no es incrementar el número de visitantes, sino atraer un turismo que genere mayor valor añadido para el territorio, favoreciendo un reparto más equilibrado de los flujos tanto en el espacio como a lo largo del año”, defiende el director de Turismo, Xosé Merelles.
El presidente del Clúster de Turismo de Galicia, Cesáreo Pardal, considera que hay que seguir ahondando en la desestacionalización, aunque asegura que no existen problemas de masificación. Apela a la colaboración público-privada para redirigir los flujos turísticos, sobre todo teniendo un Xacobeo a la vuelta de la esquina. Pero cree que la pérdida de conexiones aéreas, y la drástica reducción de rutas cuando llega la temporada baja ponen en peligro todo este trabajo. Ryanair se ha replegado, eliminando más de un millón de plazas aéreas. “Hemos puesto todos los huevos en la misma cesta, y la cesta se ha caído”, acota. No obstante, opina que el problema de fondo radica en una falta de coordinación. “Los tres concejos donde se encuentran los aeropuertos han de hablar entre ellos, y no luchar por la misma compañía”, reclama.






