La última vez que un director del Fondo Monetario Internacional (FMI) viajó a Argentina especialmente para ver a un presidente fue en 2003, cuando el entonces director gerente del organismo, Horst Köhler, arribó a Buenos Aires en medio de la crisis institucional, económica y social, para reunirse con el recientemente asumido Néstor Kirchner. El arribo de Kristalina Georgieva de mañana viene a mostrar un fuerte respaldo político.

“Piden al FMI que no ahoguen el crecimiento”, fue el título de la tapa de Clarín sobre la visita de Köhler. Según la crónica de ese momento, el organismo internacional exigió profundizar el ajuste fiscal y los empresarios alertaron porque se interrumpiera la reactivación.

La máxima autoridad de la entidad había mantenido una reunión con Néstor Kirchner y su ministro de Economía, Roberto Lavagna, donde discutieron un acuerdo a tres años. Antes, Köhler había realizado una visita fugaz en 2000, en una gira por países latinos tras asumir el mando del FMI, que tuvo un rol clave en el quiebre del gobierno de Fernando De la Rúa en 2001 por las presiones de ajuste y la interrupción del flujo de fondos. El organismo eventualmente admitió su responsabilidad en el crack de la economía argentina, por eso el interés en ese momento de arreglar con Kirchner.