“La pasión no se toma descanso: vuelve el fútbol argentino”. Con este particular eslogan, la Liga Profesional de Fútbol promocionó la reanudación de su competencia, que se concretó cuatro días después de que algunos de sus protagonistas (Gonzalo Montiel, Leandro Paredes, Nicolás Otamendi) jugaran la finalísima entre Argentina y España, en el Mundial de Norteamérica 2026.

Con escalas en Ezeiza, Pujato y Funes, la expectativa de los futboleros se trasladó en apenas 96 horas desde el MetLife Stadium de New Jersey hasta El Gigante de Alberdi, donde Belgrano y Rosario Central inauguraron del Torneo Clausura. El puntapié inicial resultó incómodo en un día de semana por la tarde, aunque al menos tuvo el atractivo de la presencia del último campeón. Un pasito adelante para Claudio ‘Chiqui’ Tapia y sus muchachos, luego del Aldosivi-Defensa y Justicia que el pasado 22 de enero inauguró el Torneo Apertura en la siesta de otro jueves, y en plena temporada veraniega marplatense.

Belgrano estrenó su condición de campeón sin caras nuevas, Instituto hizo cambio de arquero y Estudiantes de Río Cuarto trajo refuerzos desde Venezuela, Perú, Libia e Irak.

Cuestiones de marketing aparte, el Mundial más largo y con más participantes de la historia obligó a la AFA a armar un calendario más que apretado para su también sobredimensionado campeonato de Primera División. De movida, serán 45 partidos en 15 días, con tres reprogramaciones por la disputa del repechaje entre los segundos de Copa Sudamericana y los terceros de Copa Libertadores, otro engendro.