0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa semana pasada, un bañista encontró en la playa de La Magdalena de Santander un objeto antiguo enterrado. Lo sacó del fondo marino y lo llevó a tierra firme. Era una vasija, claramente centenaria, que llevaba siglos reposando en el litoral de la ciudad. El ciudadano obró con sentido común: hizo fotos del objeto, lo dejó junto a la torre de vigilantes para no dañarla y avisó a los técnicos del Museo Marítimo –dista poco más de 400 metros de la playa– del sorprendente hallazgo.Pero cuando los técnicos fueron, el objeto ya no estaba allí. La pieza en cuestión (una olla medieval decorada con estrías que podría pertenecer a un barco que fondeó en la zona, según han deducido en tono prudente los expertos de las fotos que tomó el bañista) está en busca y captura por el Gobierno de Cantabria. El Ejecutivo ha pedido en redes sociales la colaboración ciudadana para encontrar la olla que se les fue, con la colaboración necesaria de una persona que quizá no conoce ni el valor ni la historia de lo que se llevó.