Asesino en SerieDe puntillas cree firmemente que la crisis del sida no est� superada 40 a�os despu�s, y no es un discurso victimistaAlan Cumming y David Morrissey, protagonistas de 'De puntillas'.Actualizado S�bado,

julio

21:30"Una serie de..." significa algo. Una serie de David Simon, una serie de J.J. Abrams, una serie de Ryan Murphy. Incluso siendo estos dos �ltimos autores solo a medias (algunos proyectos que producen y firman no han salido de su cabeza), cuando uno ve sus nombres en los t�tulos de cr�dito sabe lo que le espera. David Simon: conciencia social, nostalgia de la Estados Unidos que nunca fue. Abrams: premisas interesant�simas que podr�an llevar a alg�n sitio o no. Murphy: pretensiones nada disimuladas de escandalizar. Una serie de Russell T. Davies: compromiso LGTB, personajes perfectamente definidos, sarcasmo y un tono tan perfecto que parece magia. �C�mo consigue este guionista mezclar drama y comedia de una manera tan aparentemente natural? El tono de De puntillas, su �ltima serie, de HBO Max, es prodigioso. La serie comienza con un flash-forward impactante: un hombre ahorcado en una farola de una calle de Manchester. Inmediatamente despu�s, comedia: el a�n no ahorcado Leo (Alan Cumming), sale de su casa corriendo, en calzoncillos. En un descuido tonto, el tipo al que se llev� a casa anoche ha cogido su port�til y ha huido a la carrera, llev�ndoselo. As� que Leo, casi desnudo y sin llaves, tiene que recurrir a su vecino Clive (David Morrissey), que no puede evitar bromear. Leo y Clive no son amigos, pero viven puerta con puerta y, por pura conveniencia, no se llevan mal. Sin embargo, son diametralmente opuestos: uno es soltero y due�o de un bar gay; el otro est� casado, tiene dos hijos y es electricista. Viven en el mismo barrio, con lo que econ�micamente no est�n en estratos muy distintos, pero... �pertenecen realmente a la misma clase? �Est�n condenados a entenderse o en riesgo permanente de enfrentarse? �Somos solo individuos en una convenci�n que llamamos �sociedad� o nos debemos a los colectivos a los que, nos guste o no, pertenecemos? �C�mo ha terminado Leo colgado de una farola? �Tiene Clive algo que ver? En la primera escena de De puntillas lo vemos en shock, mientras su mujer le dedica una bonita palabra: monstruo. El resto de la calle, desde detr�s de sus ventanas, mira.Para saber m�sComo It's a Sin, Un esc�ndalo muy brit�nico o la magistral trilog�a gay Cucumber-Banana-Tofu, anteriores trabajos de Russell T. Davies, De puntillas se las arregla para ser discursiva sin dar la turra. Sus personajes y su trama son pura narraci�n audiovisual, pero Davies, uno de los grandes autores televisivos contempor�neos, sabe c�mo hacer que su creaci�n les hable directamente a sus espectadores. En De puntillas, la magn�tica Melba (un Paul Rhys que deber�a estar muy presente en esta temporada de premios) funciona como corifeo moral de un Leo que se niega a reconocer que su vida podr�a empeorar simplemente porque eso que llamamos sociedad est� involucionando. No es que la guerra terminase, es que la estamos perdiendo.Pocas ficciones explican la crisis del sida mejor que It's a Sin. De puntillas, que se ambienta 40 a�os despu�s (esto es: hoy), cree firmemente que aquello no est� superado. Y no es un discurso victimista. Pocos creadores gais son tan autocr�ticos como Russell T. Davies. Sus personajes homosexuales son de todo menos santos. Leo es, de hecho, bastante insoportable. Y Clive mucho m�s comprensible de lo que podr�a parecer en principio. �C�mo llegamos a la muerte del primero? �Era inevitable? �Lo son tambi�n otras cosas monstruosas que est�n pas�ndonos? �Por qu� me r�o tanto con De puntillas? �C�mo demonios lo haces, Russell?