NoticiaComo en cualquier etapa de la vida, la actividad física es recomendable; pero en la manopausia, cada mujer debe ser evaludada en su individualidad.No existe un único tipo de ejercicio efectivo para todas las mujeres: la intensidad, la frecuencia, la duración e incluso factores ambientales pueden influir en los resultados. Foto: iStock25.07.2026 12:26 Actualizado: 25.07.2026 12:26

Para muchas mujeres, la transición a la menopausia llega acompañada de dos visitantes incómodos, entre otras molestias: los sofocos y los sudores nocturnos. Estas manifestaciones, conocidss médicamente como síntomas vasomotores (VMS), son las principales responsables de que el 80% de las mujeres experimenten dificultades para descansar. Las caminatas, el yoga, el entrenamiento de fuerza o el ejercicio aeróbico suelen recomendarse para disminuirlas. Sin embargo, cuando se trata de dormir mejor, la evidencia científica muestra un panorama más matizado: la actividad física, por sí sola, no parece ser la solución para combatir el insomnio o mejorar significativamente la calidad del sueño en mujeres que sufren de 'calores'.Para muchas mujeres, la transición a la menopausia llega acompañada de dos visitantes incómodos, entre otras molestias: los sofocos y los sudores nocturnos. Estas manifestaciones, conocidss médicamente como síntomas vasomotores (VMS), son las principales responsables de que el 80% de las mujeres experimenten dificultades para descansar. Las caminatas, el yoga, el entrenamiento de fuerza o el ejercicio aeróbico suelen recomendarse para disminuirlas. Sin embargo, cuando se trata de dormir mejor, la evidencia científica muestra un panorama más matizado: la actividad física, por sí sola, no parece ser la solución para combatir el insomnio o mejorar significativamente la calidad del sueño en mujeres que sufren de 'calores'.Eliminar pensamientos negativos podrían cambiar la respuesta emocional sobre los síntomas. Foto:iStockEsa es la principal conclusión de una revisión sistemática y metaanálisis realizada por investigadores de la Escuela de Educación Física y Deporte de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo, en Brasil, y difundido en varias publicaciones científicas. El equipo revisó nueve ensayos clínicos con 1.579 mujeres que presentaban síntomas vasomotores, como sofocos y sudores nocturnos, para evaluar si los programas de ejercicio lograban mejorar diferentes aspectos del sueño.Los resultados mostraron que la actividad física no produjo mejoras significativas en la calidad general del sueño ni en el insomnio. Sí se observaron pequeños beneficios en algunos problemas relacionados con el descanso, pero el efecto fue modesto. Los autores explican que esto puede deberse a que no existe un único tipo de ejercicio efectivo para todas las mujeres: la intensidad, la frecuencia, la duración, el momento del día en que se realiza e incluso factores ambientales pueden influir en los resultados.Esto no significa que el ejercicio deje de ser una herramienta clave durante la menopausia. Al contrario, los especialistas recuerdan que mantenerse físicamente activa sigue siendo una de las recomendaciones más sólidas para cuidar la salud cardiovascular, preservar la masa muscular y la densidad ósea, controlar el peso, mejorar el estado de ánimo y reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Cuando el problema principal es el sueño, probablemente sea necesario combinar la actividad física con otras estrategias, como una buena higiene del sueño, manejo del estrés o tratamientos indicados por el médico.Yoga y otras estrategias pueden ayudar a mitigar las sensaciones incómodas de la menopausia. Foto:iStockPara las mujeres que atraviesan la premenopausia o la menopausia, el mensaje es claro: vale la pena seguir haciendo ejercicio, pero conviene ajustar las expectativas. Si los sofocos y las noches en vela persisten, es importante consultar con un profesional de la salud para encontrar un abordaje personalizado, ya que el sueño durante esta etapa depende de múltiples factores y no de una única intervención.Lo que encontró el estudio-Analizó 9 ensayos clínicos aleatorizados con 1.579 mujeres.-Evaluó el efecto del ejercicio sobre la calidad del sueño en mujeres con sofocos y sudores nocturnos.-No encontró mejoras significativas en la calidad general del sueño ni en el insomnio.-Sí observó una ligera reducción de algunos problemas relacionados con el sueño.Otros abordajesAdemás de ejercicio, yoga, alimentación balanceada o visitas regulares al médico, entre otras recomendaciones, existen alternativas para abordar las incomodidades que produce la menopausia. Se tata de dar otra mirada a esta etapa de la vida que a unas mujeres afecta más que a otras. Dentro de estas perspectivas están:Reestructuración cognitiva: Consiste en identificar y desafiar pensamientos negativos o poco útiles sobre los síntomas (como la angustia que generan los sofocos) para cambiar la respuesta emocional ante ellos.Estrategias conductuales: Implementación de cambios prácticos en las rutinas diarias para mejorar la salud.Psicoeducación: Brindar información clara sobre los cambios que ocurren en el cuerpo para reducir la incertidumbre y el miedo. Sigue toda la información de Más Cincuenta en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.