Moscú (EFE).- Rusia y Estados Unidos han puesto la puntilla al proceso de paz en Ucrania. Las negociaciones, estancadas desde febrero por culpa de la guerra en Irán, tendrán que empezar de cero y, probablemente, con participación europea.

Tanto el Kremlin como la Casa Blanca han dado públicamente la espalda a los compromisos alcanzados hace un año por los líderes de ambos países, el ruso Vladímir Putin y el estadounidense Donald Trump, en la capital de Alaska (Anchorage).

El que fuera durante muchos meses el único hilo de esperanza para un cese de las hostilidades ha perdido toda vigencia, en gran medida porque los ucranianos han mejorado notablemente sus posiciones, no tanto en el frente como en la retaguardia rusa, lo que no ha pasado desapercibido para Trump.

El espíritu de Anchorage, en Alaska

Así le llamaron los rusos, conscientes de que la cumbre en Anchorage (Alaska) rompió el aislamiento de Putin, que no había viajado a Occidente desde que empezó la guerra en febrero de 2022.