El 3 de mayo 2.3 millones de estudiantes se presentaron a una de las pruebas de acceso a medicina más duras del mundo. Entre ellos estaba Ayushaman, de 21 años, natural de Uttar Pradesh, el estado que limita con Nueva Delhi. Desde su cuarto ordenado, con las paredes cubiertas de apuntes y esquemas minuciosos, cuenta a La Vanguardia que llevaba preparándose para el examen desde los 16 años. Era su quinto intento, y esta vez aprobó. “Los días siguientes fueron los más felices de mi vida”, dice, sonriendo. Una semana después, estalló la noticia de las filtraciones de los exámenes. Al principio no fue capaz de contárselo a sus padres. Como miles de estudiantes quedó destrozado, y furioso.Las preguntas del examen, filtradas y vendidas a aspirantes de la medicina por hasta 30.000€ a través de WhatsApp y Telegram, obligaron a repetir la prueba y desataron protestas en todo el país exigiendo la dimisión del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, que hoy ha sido presentada y aceptada por el primer ministro Narendra Modi. Al mismo tiempo, el comentario despectivo de un juez indio que tildó a la Generación Z de “cucarachas” dio origen, de la noche a la mañana, al satírico Partido del Pueblo Cucaracha (CJP, por sus siglas en hinglish). El movimiento creció rápido, movilizando a millones de jóvenes frustrados que ven ese examen como su única oportunidad de ascenso social.Lee tambiénEste lunes, miles de manifestantes se sumaron a quienes ya llevaban acampados desde hacía más de un mes en Jantar Mantar, en el corazón de Nueva Delhi. La tensión ha remitido con la dimisión del ministro de Educación, presentada después de la marcha al Parlamento que reunió esa misma mañana a más de 10.000 personas que exigían la salida del citado ministro. La oposición no tardó en subirse al momento. El líder del Congreso, Rahul Gandhi, organizó una marcha aparte hacia la residencia del primer ministro Narendra Modi el martes.Modi rompió su silencio el jueves con un mensaje en X en el que prometió tribunales de vía rápida para los responsables de las filtraciones y aseguró que “nada es más importante que el bienestar y el futuro de nuestra juventud”. Sus palabras cayeron en saco roto. En los 46 días transcurridos entre la anulación del examen y su repetición, al menos 11 estudiantes se habrían quitado la vida.No es la primera vez que el sistema de exámenes de India queda bajo escrutinio. Rahul Gandhi cita 152 casos de fraude en exámenes durante la última década, aunque medios independientes indios sitúan la cifra más baja, en 89 casos sospechosos de filtración de preguntas. El problema de fondo es que ningún organismo gubernamental hace un seguimiento constante de estos datos. Como admitió ante el parlamento en 2024 el ministro de Estado de la Unión, Sukanta Majumdar, los registros simplemente “no existen”.Recuerdo pensar: hoy podría morir”AaravManifestante del CJP en Jantar MantarAarav, un ingeniero de Delhi de 26 años, recibió porrazos de la policía en Jantar Mantar el martes a la vez que se iniciaba una estampida. “Recuerdo pensar: hoy podría morir”, cuenta a La Vanguardia. Hace años abandonó sus planes de estudiar medicina, desanimado por las constantes filtraciones de exámenes. Apoya la demanda central de las protestas aunque cuenta que le incomodaban las consignas “más virulentas” dirigidas contra Modi.Muskan, estudiante de psicología de Bombay, lleva dos semanas en las protestas de Dadar. Al preguntarle si tiene miedo, no duda: “Claro que sí”. Tiene diecinueve años, y su padre, simpatizante del gobierno, no sabe que acude a las manifestaciones. Espera, con el tiempo, hacerle cambiar de opinión. El martes presenció cómo la policía empujaba a un manifestante pacífico dentro de un vehículo blindado y lo grabó con el móvil. Los agentes intentaron quitarle el teléfono; aun así, ella publicó el vídeo, apelando a los medios internacionales. El clip se hizo viral, y después fue prohibido en la India. Lo que pide, dice, es muy simple, “el derecho a una educación más justa”.¿Cuál es el futuro del movimiento?¿Se trata de solo una movilización estudiantil más, o el inicio de algo mayor? Los anteriores puntos de fricción de la era Modi, en torno a la ciudadanía o las leyes agrarias, tenían raíces ideológicas o afectaban a una comunidad concreta. El movimiento del CJP no. “El sistema de exámenes atraviesa castas, clases y géneros”, declaró a la BBC Yamini Aiyar, investigadora en la Universidad de Brown, quien lo define como un fallo administrativo antes que político, lo que deja al Partido Popular Indio (BJP, por sus siglas en Hinglish) de Modi con menos margen de maniobra para esquivarlo.Los analistas están divididos sobre lo que vendrá después. El politólogo Suhas Palshikar prevé un estallido espontáneo antes que una campaña estructurada escribe en X. También rechaza llamarlo un levantamiento “de la Generación Z”, pues considera que esa etiqueta “halaga más a los comentaristas” de lo que describe un movimiento cuya política sigue siendo fluida y abierta a ser reclamada por fuerzas rivales.Otros prefieren la comparación con Bangladesh y Nepal, donde protestas juveniles organizadas en internet derrocaron gobiernos en 2024 y 2025. Pero el politólogo Amit Ahuja, de la Universidad de California Santa Bárbara, duda de que ese paralelismo se sostenga: para él, el umbral para ese desenlace es “mucho más alto en un país del tamaño de India, con su estructura federal e instituciones estatales más consolidadas”, cuenta a La Vanguardia. Haría falta una cascada de protestas que erosione la propia base tradicional del BJP y desate “una rebelión interna”, con una oposición unida lista para tomar el mando, señala Ahuja.