NoticiaEl director Thierry Klifa llevó al cine la historia de la problemática relación de la heredera de L’Oréal Liliane Bettencourt y un polémico fotógrafo.La actriz Isabelle Huppert fue la encargada de interpretar a Liliane Bettencourt en la cinta. Foto: Cedida por Caramel Films. EFEAGENCIA DE NOTICIAS25.07.2026 09:01 Actualizado: 25.07.2026 09:01

La enorme fortuna de Liliane Bettencourt, heredera y accionista principal de L’Oréal, la principal compañía cosmética del mundo, desencadenó una serie de acontecimientos en su entorno que acabó en un escándalo social y político de enorme impacto mediático.Un fotógrafo extravagante y manipulador, un mayordomo espía, una contable escandalizada y una hija implacable conformaron, junto a Liliane, los ejes de una historia real con miles de millones de euros en juego.Como telón de fondo estuvo la majestuosa mansión familiar en Neuilly, a las afueras de París, donde se desarrollaron los sucesos y conversaciones que terminaron por sacar a la luz lo que terminó definiéndose como “abuso de debilidad” hacia la magnate. LEA TAMBIÉN Su historia fue retratada en La mujer más rica del mundo, dirigida por Thierry Klifa y protagonizada por la reconocida actriz Isabelle Huppert. La cinta tuvo su estreno, fuera de competencia, en el Festival de Cine de Cannes de 2025, y ahora está disponible para alquilar a través de Prime Video.De manera ficcionada y con una interpretación libre basada en la realidad de la familia Bettencourt, la película da cuenta de una historia que hizo temblar los cimientos de la sociedad francesa. LEA TAMBIÉN La fortunaLiliane Bettencourt fue la única hija de Louise Madeleine Berthe y el químico y empresario Eugène Schueller, fundador de L’Oréal. Visionario y magnífico en los negocios, Schueller comenzó a amasar su fortuna a partir de los tintes para el pelo y un uso innovador de las campañas de comunicación de la época. Su hija Liliane, quien perdió a su madre siendo una niña, siempre declaró la adoración que sentía hacia su padre y, tras la muerte de este en 1957, además de recibir su fortuna, también heredó su talento para los negocios, el cual supo multiplicar para conformar un gran imperio en el mundo de la industria de la belleza. LEA TAMBIÉN En 1950, Liliane se casó con André Bettencourt, periodista, empresario y político que fue ministro en los gobiernos de Pierre Mendès France y Charles de Gaulle. De este modo, comenzó una estrecha relación entre la familia y la política del país. Fruto de este matrimonio nació la única hija de los Bettencourt, Françoise, actual heredera del imperio familiar.Según la crónica social de la época, la relación de Liliane y André siempre se caracterizó por ser cordial, pero hacían vida personal por separado. En su gran mansión de Neuilly no compartían dormitorio, y la vida afectiva de Liliane parecía ir en un sentido inverso al crecimiento de sus negocios y patrimonio. LEA TAMBIÉN En 1987, una entrevista de la revista francesa Égoïste, acompañada de una sesión de fotos realizada por François-Marie Banier, dio la vuelta al universo de Liliane Bettencourt y fue el inicio del gran escándalo que sacudiría a la familia.El fotógrafo, un personaje estrafalario y adulador, fascinó a la magnate en la misma medida que escandalizó al personal de servicio de la mansión Bettencourt. De modales zafios y discurso desenfadado, fue para Liliane un soplo de aire fresco en el ambiente estirado en el que siempre había vivido.Así comenzó, junto al fotógrafo, una intensa vida social salpicada de viajes, incluidos a su mansión en la isla D’Arros, en el archipiélago de las Seychelles, que fue propiedad de la familia hasta 2012, cuando fue vendida a una entidad vinculada a una fundación.La relación de Liliane con François-Marie Banier no fue amorosa, ya que él era homosexual, pero fue intensa, se extendió durante 20 años y fue tan importante para ella que le hizo enfrentarse a su propia hija. LEA TAMBIÉN Se aprovechó de ellaLa influencia del fotógrafo sobre madame Bettencourt fue tan exagerada que cundió la alarma entre el personal de servicio de la mansión familiar. Una veintena de empleados se escandalizaban con los modales gruesos de Banier, su continua presencia en la casa y las cantidades cada vez más elevadas de dinero que le entregaba en efectivo la contable Claire Thibout, a petición de Liliane. Pero no solo se trató de dinero: fuentes judiciales declararon posteriormente que Banier recibió de la magnate numerosas obras de arte de artistas como Picasso, Matisse, Mondrian o Man Ray, así como cheques y pólizas de seguros de vida que sumaban cifras cercanas a los 1.000 millones de euros.Fue entonces cuando Françoise Bettencourt-Meyers, la hija de la magnate, decidió desenmascarar al fotógrafo por el abuso que, a su juicio, estaba cometiendo contra su madre, quien para ese momento ya tenía 85 años de edad. Las grabacionesEn la película, Laurent Lafitte interpreta al fotógrafo inspirado en François-Marie Banier. Foto:Caramel FilmsEl mayordomo de la familia, Pascal Bonnefoy, escondió una grabadora en el carrito donde servía el té en el salón de la mansión. Allí era habitual que Liliane se reuniera con Patrice de Maistre, el gestor de su fortuna, y con otras personas de su entorno cercano. En estas grabaciones, sin embargo, nunca aparecieron conversaciones con Banier; al parecer, no era su lugar habitual de encuentro.El mayordomo entregó a la hija de Liliane 21 horas de escuchas y ella, a su vez, las entregó a la Policía para desenmascarar al fotógrafo, quien para entonces ya había pedido a su amiga multimillonaria que lo adoptara como hijo, de modo que pudiera convertirse en heredero legítimo. LEA TAMBIÉN Las escuchas llegaron a la Policía, pero también se filtraron a la prensa francesa, y lo que encontraron sobrepasaba ampliamente el hecho de que Banier se estuviera beneficiando económicamente de la generosidad de la anciana.Se destapó una importante evasión de impuestos por cuenta de los Bettencourt en paraísos fiscales; una supuesta financiación ilegal a la campaña de 2007 para el partido de Nicolás Sarkozy –quien finalmente ganó las elecciones– y un supuesto tráfico de influencias por parte de Éric Woerth, ministro y tesorero de Sarkozy.A las grabaciones se sumó el testimonio de la contable Claire Thibout, quien le relató a la prensa la entrega sistemática de sobres con efectivo en la mansión de los Bettencourt. Se desató así uno de los mayores escándalos de la historia reciente de Francia y un auténtico hito en la desconfianza de la población hacia la clase política. LEA TAMBIÉN La posterior investigación judicial terminó con una imputación, entre otros, contra el fotógrafo François-Marie Banier, el gestor de la fortuna de Liliane, Patrice de Maistre; así como contra Éric Woerth, quien tuvo que dejar su cargo como ministro, y Nicolás Sarkozy en 2013, cuando ya había dejado el palacio del Elíseo y, por tanto, ya no lo cobijaba la inmunidad que tenía como presidente.Finalmente, en 2015 se dictó sentencia en el juzgado de Burdeos, el cual condenó a François-Marie Banier y Patrice de Maistre por abuso de debilidad hacia la anciana multimillonaria. El exministro Éric Woerth fue absuelto por falta de pruebas, y el caso contra el expresidente Nicolás Sarkozy ni siquiera llegó a juicio, ya que, una vez imputado en 2013, la justicia francesa desestimó los cargos en su contra por considerar que no había pruebas suficientes. LEA TAMBIÉN A la salida del juzgado, Françoise Bettencourt-Meyers, acompañada por sus hijos, declaró a la prensa: “El Tribunal de Burdeos ha dictado sentencia. Mis primeros pensamientos, por supuesto, son para mi madre, su honor y su dignidad. Pero no me corresponde a mí comentar la decisión de la justicia”.Liliane Bettencourt falleció dos años después, a los 94 años, como consecuencia de un importante deterioro cognitivo debido a la enfermedad de Alzheimer. Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.