La intérprete francesa sostiene este drama sin tensión inspirado en el escándalo que vivió Francia con Liliane Bettencourt, heredera del famoso imperio de belleza
La mujer más rica del mundo es como uno de esos juegos de mesa que giran alrededor del dinero, el poder y la familia y en el que hasta el mayordomo es una ficha importante. El fondo de todo es el escándalo real de Liliane Bettencourt, heredera del grupo L’Oréal, fallecida a los 94 años en 2017 tras ser diagnosticada con alzhéimer. Netflix dedicó una serie documental (El caso Bettencourt) al escándalo que rodeó sus últimos años cuando en 2010 su hija,
061.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/elpais/2019/03/11/gente/1552321899_871061.html" data-link-track-dtm="">Françoise Bettencourt Meyers, aireó la vida de su madre en un proceso judicial que pedía su incapacitación con la excusa de que la estaban extorsionando.
En el centro de la polémica estaba François-Marie Banier, un amigo de Liliane. Fotógrafo, bon vivant y novelista homosexual, se hizo íntimo de la matriarca. Pasaba temporadas con su círculo en las mansiones familiares de los Bettencourt y recibió de ella donaciones que llegaron a sumar los mil millones de euros. Toda la investigación se basó en grabaciones ocultas que revelaron tanto las malas maneras de Banier como las del entorno de la madre.






