El pasado 26 de abril, el Servicio Secreto estadounidense detuvo a tiros a un hombre armado que intent� entrar a la carrera y por la fuerza en el lobby del hotel Washington Hilton, donde se celebraba la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, uno de los espect�culos medi�ticos del a�o en la capital estadounidense con la presencia del presidente Donald Trump, la primera dama, el vicepresidente JD Vance y la plana mayor del Gobierno. El mismo hotel en el que Ronald Reagan sufri� un atentado casi mortal en 1981. El atentado frustr� un evento de por s� pol�mico, que anoche, en otra ubicaci�n, con muchos menos invitados y entre enormes medidas de seguridad se repiti�, esta vez sin incidentes.La cena de los corresponsales es la fiesta por antonomasia de la prensa pol�tica en Washington un momento de celebrar y bromear al que, a menudo, asisten los presidentes y la playa mayor del Congreso para participar y sufrir con bromas. El esp�ritu es distendido y el objetivo es que todos encajen pullas. Trump, ni en su primer mandato ni en 2025, hab�a asistido, pero esta vez confirm� su presencia, lo que generaba tanta expectativa como pol�mica.De un lado, los que creen que la celebraci�n es de la prensa y no puede empa�arse por la personalidad de quien ocupa en cada momento la Casa Blanca, que es adem�s el presidente que m�s habla con los medios y m�s accesible en 250 a�os de Rep�blica. Comparece constantemente, responde las llamadas de los periodistas, da entrevistas, algo que producir�a urticaria a casi todos sus predecesores.Del otro, los que creen pernicioso acudir a la gala con normalidad e ignorar o incluso re�r las gracias del presidente m�s hostil a la prensa probablemente en la historia. Normalizar que alguien con ese poder tenga pleitos abiertos con los principales peri�dicos, a los que reclama cientos o miles de millones de d�lares. Que ha forzado despidos, que insulta cada d�a a los reporteros y especialmente a las reporteras. Y que ha logrado que sus aliados empiecen a construir un imperio medi�tico en televisi�n. La semana pasada, Trump volvi� a amenazar con revocar las licencias de varias cadenas estadounidenses, esta vez porque decidieron no emitir en directo su discurso a la naci�n en prime time porque tem�an, con raz�n, que fuera para generar confusi�n sobre seguridad electoral y acusaciones sin pruebas de fraude masivo en 2020. Y su Fiscal�a cit� a periodista del New York Times para conocer sus fuentes por la fuerza.En medio estaban y est�n muchos que entienden, por razones evidentes viendo lo ocurrido en la primera cena, que el deber del periodista es estar donde est� la noticia. Y pocos dan m�s noticias, o al menos titulares, que Trump. Estar en abril, sin duda, dio peso a ese argumento. Aunque el precio sea normalizar, durante una noche, su comportamiento.Ese desprecio constante lo demostr� de nuevo anoche Trump en un acto descafeinado que no pasar� a la historia y que ser� recordado por un discurso sin pegada, sin material nuevo, tirando de los t�picos y en el que s�lo destac� una de sus provocaciones favoritas: "A todos nos va muy bien [conmigo de presidente] y para demostrar lo mucho que me importa la prensa, para salvar vuestras audiencia, os doy una exclusiva: me complace anunciar mi intenci�n de postularme para un cuarto mandato como presidente de los Estados Unidos. Lo har�... Gan� tres veces, ahora voy a hacerlo de nuevo. Lo voy a hacer... Gan� tres veces y o hice muy bien la segunda vez, por cierto", dijo sobre 2020, "una elecci�n ama�ada". La provocaci�n es directa a los periodistas pol�ticos y a los ciudadanos, bromeando sobre algo cr�tico. La Constituci�n limita claramente a dos los mandatos en los que puede servir un presidente, pero Trump y su gente llevan flirteando con la idea de seguir desde que volvi� a poner un pie en la Casa Blanca. La cena fue en otro hotel, el Waldorf Astoria, y con apenas 700 invitados, menos de una tercera parte de los que estuvieron en abril. Su intervenci�n, una divagaci�n de una hora, intent� ser por momentos humor�stica e incluso c�mplice, pero acab� siendo muy similar a cualquiera de sus discursos habituales. Sonr�o e incluso aplaudi� y estrech� la mano a los premiados por historias sobre �l. Y logr� gestos de asentimiento al decir: "Esta noche nos reunimos nuevamente para responder a ese atroz ataque con firmeza. Estamos todos aqu� esta noche para demostrar que en Estados Unidos no cedemos ante la violencia pol�tica. En este pa�s, creemos en la libertad de expresi�n. Resolvemos nuestras diferencias no con balas, sino con un debate abierto y vigoroso".Pero, poco despu�s, volvi� el Trump de siempre, insultando a presentadores y periodistas por su nombre y apellido, incluyendo algunos en la sala. Lanzando bulos, atacando a la congresista musulmana que m�s odia, luciendo sus apodos m�s crueles a la oposici�n, chistes de gordos y trans, presumiendo de que los medios quebrar�an si no fuera por �l. Incluso lamentando en voz alta la baja calidad del guion que le prepar� su equipo.Fue, en general, aburrido, sin la complicidad de la sala, muchas veces en silencio ante los intentos fallidos. Y fue inc�modo cuando los periodistas entregaron premios a sus colegas... por investigaciones sobre Trump, o Epstein, o su relaci�n de amistad. Recordando que alguno de los reporteros tuvo que mudarse de casa despu�s de los que los abogados del presidente hicieran p�blica su direcci�n. "Hay una diferencia existencial entre criticar a la prensa e intentar socavarla. Una es sana y nos beneficia a todos. La otra es precisamente lo que los fundadores quer�an evitar", record� la saliente presidente de la asociaci�n de corresponsales.
Trump provoca a la prensa en la repetici�n descafeinada de la cena de corresponsales de la Casa Blanca: "Me postulo para un cuarto mandato"
El pasado 26 de abril, el Servicio Secreto estadounidense detuvo a tiros a un hombre armado que intent� entrar a la carrera y por la fuerza en el lobby del hotel Washington...













