Luego de las "vacaciones" durante el Mundial, el fútbol argentino volvió a poner el cronometro en cero con el comienzo del Torneo Clausura, pero para River la acción no arranca en esta primera fecha, sino que ya comenzó hace tiempo: viene acumulando presión desde hace casi tres años. En el Millonario las exigencias nunca cesan y las transiciones no existen: la camiseta obliga a competir, gustar y, sobre todas las cosas, levantar trofeos, un sinónimo de grandeza.
River Plate
El equipo que conduce Eduardo Chacho Coudet llega a este debut frente a Barracas en el Monumental no solo golpeado en el ámbito futbolístico, sino también presionado por una hinchada que empieza a mostrar signos claros de agotamiento frente a un ciclo que no logra consolidarse.
Sin lugar a dudas, la alarma comenzó a sonar y a aturdir el último viernes en Salta. La prematura eliminación en Copa Argentina ante Aldosivi no solo presentó la pérdida de la vía más directa hacia un título, sino que reinstaló una preocupación enorme tanto en el hincha, como en la propia dirigencia. El rendimiento atípico y la falta de juego recordaron los peores tropezones de los últimos tiempos, borrando esas chispas de buenas sensaciones que el equipo había demostrado el semestre anterior, incluso a pesar de la dolorosa derrota ante Belgrano por el título del Apertura.
















