“Se puede”, escribió Margarita Lalor Cavanagh para la primera edición de su libro, en 1998, y se lo dedicó a “Patita”, su madre, que le había demostrado que se podía ser feliz. La segunda, fue en 2005 y repitió el mismo título. Estaba convencida. Su experiencia personal tuvo bastante de martirio, pero sentía el imperioso deber de dejarnos el testimonio de su aprendizaje, cueste lo que costare: sólo podía escribir con su pie izquierdo, al ritmo de 7 caracteres por minuto. Y así reconstruyó su increíble lucha por la vida, en 145 páginas arrolladoras, de esas que estrujan el corazón. Margarita tenía Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Nació el 25 de julio de 1946, exactamente hace 80 años. Sin embargo, no vivió para contarlo; murió el 9 de junio de 2005. Un desenlace que en la búsqueda de los porqués, podría arrancar con este apretado resumen: cuando tenía 20, quiso sacarse del cuerpo 31 kilos en tiempo record y ese cimbronazo le quitó todo eso y mucho más: su sistema encodrinológico estaba destruido.

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