"Es nuestra vida, pero se nos ha ido. No tenemos nada", se lamenta María Ángeles Cañete, dueña del camping de Valle de Iruelas, uno de los puntos más afectados por el foco de incendios que azota estos días la frontera que separa Ávila y la Comunidad de Madrid. Las lenguas de tres incendios se juntaron este viernes en "el peor incendio forestal en la historia de Madrid", según la presidenta Isabel Díaz Ayuso, y las perspectivas, con viento sin parar, temperaturas por encima de 30 grados y una humedad inferior al 30%, el fatídico 30-30-30, hacían temer que esta madrugada se uniera también el frente de Burgohondo (Ávila), uniendo en un monstruo de fuego los cuatro incendios que ya han obligado a evacuar o confinar a más de 60.000 personas en toda la zona afectada. La Guardia Civil avisó a María Ángeles y su marido el jueves, a las 17 horas, de que debían prepararse para un posible desalojo ante el rápido avance de las llamas del incendio de Burgohondo. El fuerte viento del oeste estaba acelerando la velocidad de la cabecera del fuego. A las 17.30 horas, ante la falta de más información, María Ángeles llamó de vuelta al mismo número de teléfono y le dijeron que salieran corriendo del camping. "Teníamos 70 personas alojadas dentro. Mi marido y los chicos que tenemos trabajando, que han sido increíbles, consiguieron desalojar a todo el mundo. El fuego se veía a unos 500 metros, iba todo rapidísimo. Salimos por la única carretera que hay. A las 19.30 horas ya no había camping, todo se había quemado", explica María Ángeles en conversación telefónica con El Confidencial. "Vino como un golpe de viento tremendo y lo destruyó todo". Este viernes por la mañana, María Ángeles y su esposo consiguieron regresar al camping. "Todo estaba destrozado, el incendio solo ha respetado la oficina y el bar, aunque no sabemos por qué". Lo peor para la dueña es que la pesadilla no parece haber terminado: "Hay mucho viento y parece que se pueden provocar más daños. Son 11 años de trabajo y muchísimo dinero invertido: la vegetación, los bungalows, todo". El consuelo que le queda a Mari Ángeles es que todo el mundo pudo evacuarse a tiempo: "Al menos no ha muerto gente. Pero la mayoría de las personas salieron con lo que tenían puesto. Tenían todo aquí y lo han perdido". Mari Ángeles es una de las más de 60.000 personas evacuadas o confinadas por el avance del fuego en Ávila y Madrid. En la provincia castellano y leonesa, han sido evacuados Hoyo de Pinares y Burgohondo, parcialmente Cebreros y El Tiemblo, y confinada la población de Navaluenga. En Madrid, donde ya se habían juntado en un solo frente de llamas los tres incendios del día anterior en un frente por el momento "inextinguible" y "de extrema gravedad", según el Gobierno madrileño, han sido evacuados Chapinería, Navas del Rey, Colmenar del Arroyo, Fresnedilla de la Oliva, Robledo de Chavela y, de manera parcial, Aldea del Fresno, Villa del Prado, Pelayos de la Presa y zonas de San Martín de Valdeiglesias. Ante el avance del fuego hacia El Escorial, uno de los grandes temores de las autoridades, se mandaba una nueva ES-Alert para evacuar Zarzalejo y Navalagamella. En total, más de 40.000 vecinos confinados o evacuados en Madrid, incluyendo un gran número de ancianos de residencias diseminadas por los pueblos que han sido realojados —gracias también a la intervención de la UME— en residencias habilitadas por el Gobierno regional, incluso en el Ayuntamiento de la capital. Una espesa columna de humo cerca de El Castañar de El Tiemblo, a 24 de julio de 2026, en El Tiemblo, Ávila, Castilla y León (España). (Europa Press/Gabri Solera) En la localidad de El Tiemblo, en Ávila y a escasos 11 kilómetros del Valle de Iruelas, se respira una sensación similar a la del camping. Las vidas van a ser lo principal, y el resto se intentará salvar como se pueda. Arturo Varas, su alcalde, no tiene tiempo para otra cosa que no sea intentar aliviar la situación: "Estoy jodido, quemado y tragando humo todo el rato, no paro de dar vueltas por el pueblo para ver las zonas que corren más riesgo", se lamenta a este diario. La llegada de nuevos efectivos a la zona es de las pocas cosas que le dan esperanzas a este alcalde. Puente llama "mamarracha" a Ayuso La bronca política lleva intentando asomarse desde la noche del jueves. Fue una desafortunada intervención del delegado del Gobierno en Madrid en la cadena SER en respuesta a la petición de Ayuso de que, ante el avance de los frentes, las condiciones atmosféricas y la afectación de varias CCAA, se activara la Emergencia Nacional y asumiera el control del incendio el Gobierno. Pese a los antecedentes trágicos de la dana (cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, argumentó que si Mazón necesitaba ayuda, que la pidiera), el delegado del Gobierno exigía más aclaraciones y que Ayuso justificara su petición. Martín, que lleva protagonizando numerosos choques con Ayuso en los últimos años, fue desautorizado menos de una hora después por el ministro Grande Marlaska, que se desplazó al Centro de Control de Cenicientos y activó la Emergencia Nacional. Este gesto fue especialmente valorado por el Gobierno de Ayuso, que prefirió no entrar de momento en valoraciones políticas. Fuentes de su entorno preferían resaltar la colaboración con Interior. Sin embargo, el ministro Óscar Puente no perdió ocasión de embarrar el drama de los incendios y lanzó un mensaje en X reprochando que los gobiernos regionales del PP pidieran ayuda a la Unidad Militar de Emergencias (UME) mientras reducen impuestos a los ricos. "Luego piden al Gobierno que les resuelva la papeleta". Preguntada Ayuso por ello, pidió "centrarse en salvar vidas" e ignorar "al primer mamarracho que se ponga por medio a calentar el ambiente". Y Puente volvió a sus mensajes en X: "Ahora pides ayuda a ese Gobierno al que te pasas la vida insultando y descalificando. Si hay una mamarracha en España, esa eres tú". Mientras el ministro seguía con sus reproches, en el pueblo madrileño de Pelayos de la Presa, en la Comunidad de Madrid, la amenaza del fuego avanzaba imparable y las autoridades mandaban a todos los habitantes a concentrarse en el centro de la localidad. Allí tiene su negocio Juan Carlos, dueño de la churrería El Asturiano, que se enteró de todo el jueves al mediodía: "Explotó un coche a la entrada del pueblo y así nos enteramos, a mí me pilló trabajando". Las llamas saltaron rápidamente del coche a los árboles del arcén y, de ahí, al resto del bosque. En ese momento, el churrero aún no era consciente de lo que iba a ocurrir minutos más tarde. Alrededor de las cinco de la tarde empezaron a desalojar las casas y el caos se adueñó del municipio. "Apenas hubo tiempo de preparar nada. Fue avisar y salir de las casas al momento", cuenta Juan Carlos. Su casa no se ha visto afectada por el fuego, pero tuvo que ayudar a su hermana y a su pareja a abandonar su domicilio en la Avenida San José, una zona que estuvo más expuesta a las llamas. "Salieron ellos, sus perros y apenas pudieron coger un poco de ropa para ir con lo justo", relata a este diario. Su hermana Azucena estaba vigilando su urbanización cuando le llegó la alerta de que debía marcharse. Tras salir de Pelayos de la Presa, fue reubicada por las autoridades en el Polideportivo de Navas del Rey, también en la Comunidad de Madrid. Apenas dos o tres horas después, el fuego se extendió a este municipio y tuvo que volver a moverse: "Nos dijeron que quien pudiera, que se marchara a otro sitio. Éramos demasiadas personas allí y el fuego se iba acercando". Pasar la noche en un parking Finalmente, Azucena terminó en Brunete, donde pasaron la noche alrededor de unos 40 vecinos de Pelayos de la Presa: "Conocíamos la zona. Nos quedamos en el parking de un Aldi, que tenía cerca sitios de comida rápida para poder comer algo". Aún no sabe cuándo podrá volver a casa, ni cómo avanza el incendio en su pueblo: "He intentado comunicarme con gente de allí, pero es imposible y las carreteras también están cortadas. No sabemos nada". Al igual que Juan Carlos, Rosa María también tiene su negocio en Pelayos de la Presa. Se preparaba para irse al trabajo desde su casa de San Martín de Valdeiglesias cuando la Guardia Civil no la dejó avanzar hasta la localidad en la que se encuentra su pizzería: “Tuve que volver y al rato me sacaron de casa”. Llegó hasta la casa de un amigo en Madrid, donde se está quedando con sus dos hijos y sus dos mascotas. Rosa María cuenta con la comunicación de algún vecino que la mantiene al tanto de la situación de su urbanización, el Encinar de la Atalaya: “Al estar todo rodeado de pinares, el fuego avanzó muy rápido. Por suerte, se quedó a dos calles de mi casa”. Ahora solo le falta saber cuándo podrá regresar. 12 aviones, 8 helicópteros y más de 2.000 efectivos Los incendios han obligado, además de activar la Emergencia Nacional y de que, por primera vez, las Es-Alert las emita el Ministerio del Interior como máxima autoridad, a pedir la ayuda a la UE, que ha movilizado al menos cuatro aviones de extinción, dos italianos y dos griegos. Sobre el terreno, luchan contra las llamas y participan en las evacuaciones y los confinamientos 1.100 efectivos de la UME, con 225 medios terrestres; 650 agentes de la Guardia Civil con 60 vehículos y dos helicópteros; 110 efectivos de Protección Civil y otros 78 del Ministerio de Transición Ecológica con 8 aviones y 6 helicópteros. Ayuso, que pidió centrarse "en un incendio que ahora mismo sigue siendo inextinguible", agradeció a los guardias civiles y los numerosos bomberos que han suspendido sus vacaciones para ayudar, pero también denunció que un grupo de bomberos forestales, 62 de un colectivo de 1.200, han pretendido "chantajear a la Comunidad" durante los incendios para lograr sus reivindicaciones laborales. Fernando Madrid, jefe de Protección Civil de Villamanta, ha estado dos días recorriendo incendios sin parar: “Llevo 30 horas sin dormir. Terminamos de ayudar en Villa del Prado y, durante el camino de vuelta, nos avisaron de que había que preparar el pabellón de Villamanta para acoger a unos 250 afectados en Villa del Fresno”. A pesar del cansancio, Fernando se siente orgulloso del trabajo realizado: “Hemos conseguido que la gente esté lo mejor posible dentro del albergue; incluso hemos habilitado zonas para que los niños jueguen y las mascotas puedan descansar”. Todo el municipio se ha volcado con los afectados: “Los supermercados y los restaurantes no paran de donar comida para toda esta gente”, cuenta el jefe de Protección Civil. La Policía Nacional dará el relevo durante unas horas para que Fernando y sus compañeros puedan descansar, pero son conscientes de que les queda mucho trabajo por delante: “No sabemos cuándo podrá volver la gente a su casa. Se esperaba que fuera cosa de una noche, pero está claro que no va a ser así”. El primer balance de daños materiales habla de 12.000 hectáreas arrasadas (el doble que en la mañana del viernes), 43 viviendas destruidas totalmente en una urbanización de Villar del Prado y otras 286 casas con daños de diferente consideración. Pero son las primeras que han podido visitar. El balance final será mucho mayor.
60.000 evacuados y confinados por el fuego en Madrid y Ávila: "Desalojamos y en dos horas no quedaba nada"
"Es nuestra vida, pero se nos ha ido. No tenemos nada", se lamenta María de los Ángeles Cañete, dueña del camping del Valle de Iruelas










