Los primeros meses de 2023 vinieron marcados por la ubicuidad del tema ‘Flowers’, de Miley Cyrus. Fue el hit perfecto: un sonido que la emparejaba con Mark Ronson y con Fleetwood Mac —el vinilo de Rumours se convirtió en el disco que se compraban los jóvenes que adquirían su primer tocadiscos—, una letra de autoayuda e independencia y un vídeo icónico que inspiró miles de recreaciones en redes sociales. La canción estaba en todas partes y le gustaba a casi todo el mundo, lo que hacía que nadie perdiera el tiempo en reparar en las listas de éxito globales. Parecía imposible que nada ni nadie le hiciera sombra. El sol no se ponía en ese imperio de tres minutos.Pero lo cierto es que sí que había un tema por encima del de Miley en los charts. Era ‘Last Night’, del artista country Morgan Wallen, un tipo nacido en Knoxville, Tennessee, que cumplía casi todos los clichés del género. El corte, perteneciente a su maratoniano tercer disco, ‘One Thing At a Time’ (36 canciones, más de dos horas de duración; en reels, unidad de medida temporal contemporánea, equivaldría a unos 500), alcanzó la cima de las listas estadounidenses (y luego globales), desbancando a ‘Flowers’ y significando la primera vez desde 1981 que un artista country masculino lo lograba. El anterior fue Eddie Rabbit con ‘I Love a Rainy Night’. Aquel tan magnifico como intrascendente éxito —más allá de la cámara de eco de un género que aún se vale las ondas radiofónicas para intentar comunicarse— no se materializó en fenómeno cultural ni tiktokero, pero sí anunció lo que se venía. En el country había un nicho de oportunidad nuevo. Solo había que intentar producir artistas menos cliché y, sobre todo, en el caso de Wallen, que no protagonizaran escándalos racistas, como en el que se había visto envuelto el cantante dos años antes al ser grabado profiriendo insultos a la comunidad afroamericana, lo que le valió un intento de cancelación y unos meses en rehabilitación. “Llevaba 72 horas borracho”, justificó tras la polémica, en lo que podría ser la justificación más country jamás vista.Los grandes sellos y las grandes figuras del pop tomaron nota del éxito de Wallen. Así, al año siguiente Beyoncé lanzaba Cowboy Carter, su supuesto disco country, que venía no solo con una apuesta por un sonido de raíces mezclado con su idiosincrásico r’n’b, sino que también incluía toda una propuesta antropológica alrededor de las voces negras y femeninas silenciadas históricamente en los clubes y emisoras de Nashville, cuna del género. Unos meses más tarde, era Post Malone quien publicaba F1 trillion, un álbum country en el que colaboraban desde el ínclito Morgan Wallen hasta Dolly Parton, pasando por otros popes del género como Tim McGraw o Chris Stapleton. El disco le valió una nominación al Grammy y la gira de presentación facturó 170 millones de dólares, con fechas en Asia y Australia. En este último país, el género se ha convertido en un fenómeno imparable. Las escuchas han aumentado un 115% y solo en el estado de Queensland hay 47 festivales dedicados al country. En España, de momento, no hay mucho más allá del Huercasa, que se celebra en Segovia, y que este año ha alcanzado su décima edición. La llegada de artistas de otros géneros, con devoción por el country pero con un discurso propio no atado a los clichés casi atávicos alrededor del alcohol, las mujeres malas que fuman y las carreteras largas y solitarias, empezó a cambiar la percepción de gran parte del público, algo que terminó de consumarse cuando, en plena campaña electoral estadounidense de 2024, por primera vez en mucho tiempo, las voces country que dieron su apoyo a la candidatura demócrata (Kamala Harris) fueron numerosas. Desde el clásico Willie Nelson hasta Mickey Guyton o Taylor Swift, cuya figura, a pesar de haber trascendido mucho más allá de Nashville, sigue asociada al género. Este verano, la de Pensilvania ha vuelto a grabar un corte country, ‘I Knew It, I Knew You’, para la banda sonora de Toy Story 5. Tras el descalabro que supuso The Life of a Showgirl, el corte ha sido muy bien recibido, y un potencial nuevo disco de Swift alrededor de los sonidos country podría ser justo lo que necesitaría para terminar de cuajar la última y más interesante tendencia dentro de este revival que estamos viviendo: el del girl power con sombrero de cowboy.La principal representante de este movimiento es, sin duda Kacey Musgraves, quien a sus 37 años se ha convertido en una figura pop, validada tanto en los cenáculos cool de Brooklyn —donde aún se lee Pitchfork y se buscan cartuchos para Nintendo— como en los bares de carretera de Kentucky. Musgraves se dio a conocer en 2007 en Nashville Star, una especie de OT en clave country. Tras un par de discos de notable éxito dentro de los confines de este universo, en 2018 lanzó Golden Hour, donde flirteaba con el yacht rock, el soft rock e incluso la electrónica. Ganó un Grammy y apareció en lo mejor del año en casi todas las listas de la crítica anglosajona. Desde entonces, Musgraves ha ido volviendo al redil del género, siendo responsable junto a Zach Bryan de uno de los grandes himnos country de este último lustro, la imperial ‘I Remember Everything’. Este año ha publicado Middle of nowhere y se ha convertido por derecho propio en la artista country que por fin escuchan los que creen que odian el country, finalizando así un proceso que ha llevado años. Su trayectoria y éxito ha sido el espejo en el que se han mirado las nuevas estrellas de la generación Z country, como Megan Moroney o, sobre todo, la fabulosa Ella Langley. Hace unos meses, su tema ‘Choosing Texas’ desbancó del primer puesto de las listas estadounidenses a ‘Opalite’, de Taylor Swift. Langley se ha forjado a la vieja usanza: en los bares y en los estudios de las radios country, pero a la vez ha entendido el poder de las redes sociales y del relato, lo que le ha valido empezar posicionarse como una alternativa seria no solo a reinar en Nashville y en algunos pueblos australianos, sino a retar a divas del pop como Chappell Roan o Sabrina Carpenter.En un mundo polarizado como este que habitamos, no es de extrañar, pues, que ahora mismo los dos géneros más escuchados en el mundo sean el urban latino y el country. Y que lo sean, uno proponiendo casi lo mismo que ya proponía el primer reguetón hace 20 años; y el otro, simplemente, adaptando su perfil público a los tiempos del TikTok y el marketing digital. Pero, en esencia, tocando los mismos acordes que tocaba Willie Nelson y cabalgando hacia el ocaso con lágrimas en los ojos, el aliento oliendo a bourbon y henchido de desamor.Kacey Musgraves'Middle of Nowhere'(Lost Highway / Universal)Ella Langley'Dandelion'(Columbia / Sony)Zach Bryan'With Heaven on Top'(Belting Bronco / Warner)Megan Moroney'Cloud 9'(Columbia / Sony)Morgan Wallen'I’m the Problem'(Mercury / Universal)