Es apenas un minuto de una actuación de Fleetwood Mac, pero resume buena parte de lo que es hoy el pop de mayor consumo, es decir, el que realizan Taylor Swift, Sabrina Carpenter, Olivia Rodrigo, Harry Styles, Adele, Lana del Rey o Miley Cyrus. La canción se titula Silver Springs, un tema que grabaron en 1976, y ese momento ocurrió en una actuación del...
grupo en 1997. En el tramo final, Stevie Nicks, la compositora y cantante del tema, se gira a su izquierda para encontrar a su expareja y compañero de grupo, Lindsey Buckingham, que se afana con la guitarra. Ella le mira a los ojos sin parpadear y entona el estribillo. Los labios le tiemblan, pero su voz suena brillante y con fuerza: “El tiempo te hechizó, pero no me olvidarás. / Sé que podría haberte amado, pero no me dejaste. / Te perseguiré hasta que el sonido de mi voz te embruje”. No es ficción, estamos viviendo en tiempo real los reproches que una mujer profundamente herida arroja a la cara de su expareja. Buckingham, lejos de amilanarse, le mantiene la mirada y se entrega, desafiante, a realizar los coros en esas estrofas doloridas. El vídeo se puede ver en YouTube y pone los pelos de punta.
Ahora solo hay que bucear en las letras de despecho de las jóvenes estrellas arriba citadas y comparar el efecto que produce un corazón hecho añicos. Stevie Nicks es su modelo a imitar, pero resulta complicado siquiera acercarse a la tensión que desprende aquel Silver Springs.






