Joan Baldoví (Sueca, 1958) es un hombre atareado incluso a las puertas del parón de verano en el panorama político. El pasado jueves, aprovechando la celebración del último pleno del curso en el Congreso, mantuvo una jornada de trabajo en Madrid, ciudad de la que se despidió en 2023 después de 12 años como diputado para ser candidato de Compromís en las elecciones autonómicas de la Comunitat Valenciana. La izquierda no logró retener el mando de la Generalitat en esos comicios, pero Baldoví confía en tomarse la revancha el año que viene y asegura que la ciudadanía progresista tiene la “esperanza de que el cambio es posible”.
El dirigente no esquiva las cuestiones relacionadas con el futuro de la izquierda a nivel estatal, aunque se muestra insistente al recordar que el de Compromís es un proyecto valenciano, “de kilómetro cero”, y sostiene que eso tiene que dejarse notar en las listas para las elecciones generales. Baldoví no se moja sobre la fórmula concreta que debe utilizar la izquierda alternativa para presentarse a esos comicios y se limita a afirmar que Compromís tendrá que decidir su rol “cuando toque”. Pero sí avisa: a veces, “la fórmula que funciona en Madrid no necesariamente funciona en Valencia”.







