Pelayos de la PresaUn incendio descontrolado obliga a evacuar a m�s de 200 campistas en la comarca mientras las llamas calcinan por completo el complejo tur�sticoLas c�maras de vigilancia del alojamiento captando las llamas devorando el entorno.Mar�a Santamar�a MadridActualizado S�bado,
julio
00:11El olor a pino quemado impregnaba ayer la A-5 en direcci�n a la capital, anunciando la cat�strofe antes de llegar a ella. Un coche ardiendo en una cuneta a las tres y media de la tarde ha bastado para desatar la tormenta perfecta en el extremo occidental de la Comunidad de Madrid. En apenas dos horas, las llamas han devorado siete kil�metros de monte, han cruzado la l�mina de agua del Embalse de San Juan y han destruido el hist�rico pulm�n recreativo de la regi�n.En el centro de esta emergencia se ha encontrado Esteban Carrasco, de 72 a�os. El administrador de los conocidos campings La Ardilla Roja y Monasterio de Pelayos se ha convertido en el portavoz de las m�s de 100 familias que dependen directamente del turismo en toda la comarca. "El fuego ha avanzado a una velocidad el�ctrica", ha relatado visiblemente afectado al recordar c�mo el horizonte se ha te�ido de negro en cuesti�n de instantes.En pocos minutos, la situaci�n en La Ardilla Roja ha pasado a ser cr�tica y el p�nico se ha extendido r�pidamente entre los clientes que se encontraban disfrutando de sus vacaciones en el recinto. La dimensi�n del desalojo era enorme, ya que "entre los dos campings hab�a aproximadamente unas 200 personas", ha explicado Carrasco. Mientras el personal intentaba desesperadamente proteger las instalaciones del fuego, el avance descontrolado de las llamas ha demostrado que cualquier esfuerzo manual resultaba in�til. "Est�bamos cuatro o cinco trabajadores y un campista con la manguera intentando frenarlo", ha rememorado el hombre.Pero al poco tiempo las fuerzas de seguridad desplegadas en la zona han sido tajantes: "La Guardia Civil nos ha dicho que nos olvid�ramos, que no hab�a posibilidad de hacer nada y que ten�amos que evacuar inmediatamente". La prioridad absoluta de los equipos de emergencia era salvar vidas a toda costa.El camping La Ardilla Roja antes de que llegara el incendio.El MundoPrimero han evacuado el complejo de La Ardilla Roja a las 17:30 horas; m�s tarde, hacia las 19:30, le ha tocado el turno al camping de Monasterio de Pelayos. Sin embargo, la extrema virulencia del viento ha obligado a los desplazados a moverse constantemente por los municipios vecinos conforme el denso humo amenazaba los cascos urbanos. "Nos han evacuado primero a Navas del Rey, pero como hoy tambi�n han desalojado all�, nos hemos venido a Brunete", ha se�alado el hombre. "A este paso terminaremos en Madrid. Esto es un verdadero drama en una zona muy querida por todos donde la gente viene habitualmente a descansar".De primeras, los empleados de ambos alojamientos ya han confirmado lo peor: "La Ardilla Roja est� pr�cticamente quemada al 100%", detallando con pesar que "en cuanto a infraestructuras y alojamientos, solo han quedado en pie los edificios de los servicios". La devastaci�n sobre el terreno es ahora absoluta: "Un trabajador que ha podido subir me ha dicho resignado: 'Todo esto... adi�s'", ha relatado Carrasco.Para el hombre, natural de Casillas, este devastador fuego ha puesto de manifiesto la p�rdida irreversible de los usos forestales tradicionales que antes manten�an limpios los bosques madrile�os. "Con 10 a�os, cuando hab�a un incendio, todo el pueblo iba unido a apagarlo", ha recordado sobre su infancia en el campo. "Antes la gente trabajaba la resina, recog�a la le�a y el ganado limpiaba el suelo de forma natural", ha explicado para contextualizar el paulatino abandono rural de las �ltimas d�cadas, sentenciando con contundencia que "ahora ya no se trabaja el campo y el monte se ha convertido en un aut�ntico polvor�n"."Con este viento no hay ser humano en el mundo que haga frente a esto", ha advertido Carrasco. El hombre ha hecho un llamamiento desesperado a replantear los protocolos y recursos destinados a la extinci�n en este tipo de grandes emergencias: "Ya no se puede apagar un incendio con un simple escob�n. Hacen falta much�simos m�s medios".A la espera de que se estabilice el per�metro y las autoridades permitan el regreso definitivo a los municipios desalojados, los vecinos y trabajadores del Embalse de San Juan afrontan este duro golpe con resignaci�n. A pesar del impacto emocional, Carrasco ha rechazado tajantemente rendirse. "Ves cosas que te llevan el alma al suelo", ha confesado conmocionado, "pero hay que atarse los machos e ir hacia adelante para iniciar la reconstrucci�n".













