Un árbitro de fútbol que acaba de dirigir un partido sale custodiado por la Policía mientras una multitud intenta lincharlo. Esa fue una de las primeras imágenes que apareció en la cabeza de Nicolás Gueilburt, aunque todavía no sabía quién era ese hombre ni qué había hecho para terminar allí. Con el tiempo descubrió que el protagonista había combatido en la Guerra de Malvinas y arrastraba heridas mucho más profundas que una mala noche en una cancha. Así nació Un soldado siempre está solo, publicada por Penguin Random House, la primera novela del guionista de películas como El Bonaerense y Los paranoicos y documentales como Los Ladrones: La verdadera historia del robo del siglo. El libro combina el thriller, el fútbol y la poesía para contar la historia de un excombatiente y réferi que, tras ser suspendido por un episodio insólito, acepta dirigir una final regional que terminará convirtiéndose en una pesadilla. "Nunca más ya lo dijimos un montón": Mariana Eva Perez y la búsqueda de un nuevo lenguaje para hablar de la dictadura
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.







