El fuego acorraló la capital de España y obligó al Gobierno a tomar medidas extremas. Ante la ferocidad de las llamas y el riesgo inminente para la población, las autoridades declararon formalmente la emergencia de interés nacional para la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila. La decisión se tomó luego de que la administración madrileña pidiera el máximo nivel de auxilio, lo que automáticamente le entregó el control total del operativo de mitigación al Ministerio del Interior en lo que ya se considera una jornada negra. El epicentro del desastre está concentrado en la Sierra Oeste de Madrid. En esa zona, tres focos gigantescos que castigaban a las localidades de Almorox, Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias terminaron fusionándose en un solo muro de fuego. Esta masa caliente avanza sin ningún tipo de freno y quedó a un paso de unirse con otro incendio feroz que se mantiene activo en Burgohondo, del lado de Ávila. Si estos dos frentes chocan, los brigadistas se enfrentarán a un escenario prácticamente inmanejable.

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