El 24 de julio se celebra el Día Internacional del Autocuidado, una fecha promovida a nivel mundial para resaltar la importancia de la responsabilidad individual en la adopción de conductas saludables. La elección de este día no es casual, ya que los números 24 y 7 simbolizan que el cuidado de uno mismo debe practicarse durante las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Si bien históricamente el concepto estuvo ligado a la prevención médica tradicional y la nutrición, en la actualidad la psicología y las ciencias de la salud han ampliado su alcance para situar a la salud mental en el centro de la escena. Invierno, pantallas y calefacción: una combinación que dispara los casos de “ojo seco”

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En un contexto signado por la hiperconectividad laboral, la presión por la productividad constante y la sobreexposición a estímulos digitales, los cuadros de fatiga crónica y el síndrome de burnout o del trabajador quemado han alcanzado niveles de preocupación pública. Especialistas en salud mental advierten que la incapacidad de establecer pausas y marcar límites claros entre la vida profesional y personal genera un estado de alerta biológica permanente, elevando los niveles sistémicos de cortisol y desencadenando cuadros graves de ansiedad y depresión. Burnout: salir de la trampa de la hiperproductividad y aprender a establecer límites Frente a la exigencia de responder de manera inmediata a las demandas externas, el autocuidado psicológico implica una postura activa y consciente para proteger el propio bienestar. Esto supone desmitificar la idea de que el descanso es un premio reservado únicamente para cuando se termina una tarea, para empezar a concebirlo como un requisito biológico y emocional indispensable para el funcionamiento cognitivo óptimo. Aprender a decir que no y delegar responsabilidades sin culpa se convierte, en este sentido, en una de las herramientas más efectivas de preservación personal. La responsabilidad individual es central en la adopción de conductas saludables Asimismo, la gestión de la salud mental requiere redefinir el espacio que se le otorga al ocio no estructurado. La tendencia a monetizar o hiperoptimizar el tiempo libre termina por anular la función reparadora de las pausas, provocando que la mente se mantenga en un estado de exigencia constante. Establecer momentos del día libres de exigencias y desconectados de dispositivos electrónicos resulta fundamental para permitir que el sistema nervioso vuelva a un estado de autorregulación y calma. La importancia de buscar ayuda a tiempo El autocuidado no debe interpretarse como una tarea solitaria ni como un sustituto de la atención especializada. Reconocer las propias limitaciones y solicitar ayuda profesional antes de que el agotamiento resulte inmanejable constituye uno de los actos de responsabilidad más significativos hacia uno mismo. Acompañar el proceso con redes de contención afectiva familiares o comunitarias permite verbalizar el malestar y validar las emociones en un entorno seguro. El peligroso uso de los chats de IA para hacer terapia online En esta jornada global, los profesionales de la salud coinciden en que el verdadero autocuidado no se reduce a acciones aisladas o esporádicas. Por el contrario, se trata de una práctica diaria que exige escuchar los mensajes de alerta del propio cuerpo, respetar las necesidades emocionales y comprender que el bienestar integral requiere un equilibrio indispensable entre el compromiso con los demás y la atención prioritaria de la propia vida. API / ds