Hay historias que cambian para siempre en cuestión de segundos. La de Irene Villa es una de ellas. El 17 de octubre de 1991, con apenas 12 años, sobrevivió junto a su madre a un atentado de ETA que marcó su vida para siempre. Lejos de dejarse definir por aquella tragedia, convirtió el dolor en un ejemplo de resiliencia, superación y optimismo, construyendo una trayectoria como escritora, psicóloga, conferenciante y deportista paralímpica. En esta nueva entrega de ‘Mis primeros veinte’ para Vanitatis, Irene Villa abre el álbum de sus recuerdos para regresar a una infancia que define como "muy feliz", marcada por la fortaleza de su madre, la separación de sus padres y el atentado que cambió su destino. También recuerda sus primeros sueños, sus amistades más importantes, su primer amor y cómo aquel episodio hizo que la independencia se convirtiera, como ella misma reconoce, en "casi una obsesión" a lo largo de su vida. PREGUNTA. ¿Cuál es el primer recuerdo de tu infancia que conservas con nitidez? RESPUESTA. Dormir en nuestra tienda canadiense cuando aún existía la acampada libre, junto a mi hermana y mis padres. Se separaron cuando yo tenía cinco añitos y los veranos se multiplicaban: un mes con mamá, otro con papá y otro de campamento. Recuerdo una infancia muy feliz. P. ¿Hubo alguna persona en tu infancia que marcara especialmente tu forma de ser? R. Sin duda, mi madre. Su fortaleza, su capacidad para afrontarlo todo con una sonrisa y la educación que nos dio, basada en valores innegociables como la generosidad, la gratitud y el optimismo, han sido muy importantes en mi vida. Ella me enseñó que siempre se puede elegir la actitud con la que afrontamos las circunstancias. P. ¿Eras más de obedecer o de cuestionarlo todo? R. Era bastante obediente, aunque también muy curiosa. Siempre he tenido la necesidad de entender el porqué de todo. Más que cuestionar por rebeldía, me gustaba aprender y comprender a los demás. Quizá por eso estudié Psicología. P. ¿Cuál fue tu primera gran travesura o la vez que más te metiste en problemas? R. No fui especialmente traviesa, pero sí recuerdo alguna escapada, cuando estaba ingresada en el hospital, con las amigas que iban a verme, a pasillos prohibidos. Con 12 años seguía siendo una niña. Siempre quise aprovechar cada minuto de diversión. Me sigue pasando. Creo que soy una niña eterna. P. ¿Cuál fue el primer sueño o meta que recuerdas haber tenido? ¿Qué queda de él hoy? R. De pequeña me fascinaba comunicar, contar historias y explicar a mis compañeras en una pizarra el temario cuando tocaba examen. Siempre me ha encantado conectar con las personas. Mi primera carrera fue Comunicación Audiovisual y, precisamente, me dedico a comunicar, compartir experiencias e intentar aportar esperanza y optimismo. "La independencia ha sido casi una obsesión en mi vida desde el atentado" P. ¿Tuviste algún ídolo o referente que influyera especialmente en ti? R. Era fan de un jovencísimo Alejandro Sanz y lo sigo siendo. Tuve la suerte de recibir su visita en el hospital. También fueron referentes para mí algunas personas amputadas que fueron a verme y que superaban sus dificultades con alegría y resiliencia. P. ¿Había alguna asignatura o profesor que te marcara? R. Me encantaban las asignaturas relacionadas con las letras y, especialmente, me apasionaba escuchar a mi profesora de Historia del Arte. De hecho, gracias a ella y a su pasión contagiosa, ¡saqué un 10 en Selectividad! Hurra por los profesores que no solo enseñan contenidos, sino que también nos hacen sentir capaces de todo. P. ¿Qué amistad de la adolescencia fue clave en tu vida y por qué? R. Muchas de las amistades que hice entonces todavía las mantengo, pero destacaría especialmente a María, compañera de mi equipo de baloncesto. Somos inseparables desde la guardería. Ambas hemos desempeñado un papel muy importante en las bodas de la otra. Sí, hemos tenido vidas paralelas, ¡incluso en el amor! Los amigos son una de las mayores riquezas de la vida. "Mis padres se separaron cuando yo tenía 5 añitos y los veranos se multiplicaban" P. ¿Cómo recuerdas tu primer amor? ¿Y tu primer desamor? R. El primer amor fue muy especial, porque aprendí mucho durante aquella relación, que duró desde los 16 hasta los 21 años. El desamor llegó más adelante y, gracias a haber salido de aquella situación, escribí la primera versión de mi libro, 'Saber que se puede'. Antes de eso, no entendía que la gente se hundiera ante las adversidades. Es vital el aprendizaje que deja una desilusión, porque nos ayuda a conocernos mejor. P. ¿Te independizaste joven? ¿Qué te llevó a dar ese paso y cómo lo recuerdas? Y, si no fue así, ¿qué viaje o experiencia fuera de tu entorno te marcó más? R. ¡A mis 47 años sigo viviendo en la casa de mi madre! Tenemos entradas diferentes, pero compartimos una vivienda unifamiliar y la verdad es que tiene muchas ventajas, sobre todo desde que soy madre.Sin embargo, la independencia ha sido casi una obsesión en mi vida desde el atentado. Comprendí que la vida puede cambiar en un instante. Aquello me enseñó a valorar cada oportunidad y ese deseo de vivir con intensidad y gratitud me llevó a pasar mucho tiempo fuera de casa: En Londres, en Argentina, mucho antes de saber que el padre de mis hijos sería argentino, en Suecia, donde me sometí a una operación para mejorar mi calidad de vida, y en muchos otros lugares. La infancia de Irene Villa Estuvieron marcados por dos grandes aprendizajes: el amor y la superación. Viví una infancia feliz, aunque marcada por una experiencia dura que me hizo descubrir la enorme capacidad que tenemos los seres humanos para reconstruirnos. Aprendí que la felicidad no consiste en que todo salga como uno espera, sino en la actitud que adoptamos ante lo que sucede. Encontrar un sentido al dolor y perdonar nos libera. Sigo siendo curiosa, alegre y con ganas de disfrutar de la vida. Por supuesto, me siento profundamente agradecida por el amor de toda España, por cada desafío y por cada aprendizaje de aquellos primeros años, porque todos ellos me han enseñado que, tras la noche más oscura, siempre vuelve a amanecer.
Así fue la infancia y juventud de Irene Villa: “Sigo viviendo con mi madre. Tenemos diferentes entradas pero compartimos una casa unifamiliar"
A través de esta entrevista, la periodista y escritora recuerda sus primeros sueños, amistades, amores y el aprendizaje que ha extraído de cada etapa









