0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl Ayuntamiento de Mataró (Maresme) ha dado un paso definitivo para cerrar uno de los conflictos urbanísticos, patrimoniales y judiciales más largos de la historia reciente de la ciudad. El consistorio ha acordado la adquisición de los terrenos propiedad de El Corte Inglés donde debían construirse los grandes almacenes, una operación valorada en 11.713.000 euros, más IVA. El precio corresponde al actual valor de tasación de la finca por parte de los servicios técnicos municipales.El acuerdo pone punto y final a un litigio que se arrastraba desde hace casi dos décadas, después de que el proyecto comercial quedara frustrado por varias resoluciones judiciales. Además de resolver las reclamaciones pendientes entre ambas partes, la compra devuelve al patrimonio municipal uno de los ámbitos más estratégicos de la ciudad y permite al gobierno local recuperar la capacidad de decidir el futuro urbanístico del sector.Según ha informado el Ayuntamiento, la operación responde a la voluntad de dar una solución definitiva a un conflicto que ha condicionado varias legislaturas y ha supuesto importantes consecuencias económicas y jurídicas tanto para el consistorio como para la compañía.Lee tambiénPor su parte, fuentes de la empresa de los grandes almacenes han declarado a La Vanguardia que ”estamos satisfechos por haber llegado a un acuerdo óptimo para todas las partes”. Requeridos por la situación de los litigios abiertos en este conflicto, desde El Corte Inglés aseguran que “existe la voluntad de colaborar para hacer efectivo el acuerdo” lo que se interpretaría como la retirada de las demandas judiciales, una vez concluya todo el proceso.La historia se remonta a 2007, cuando el Ayuntamiento adjudicó a El Corte Inglés el solar municipal para que construyera unos grandes almacenes destinados a convertirse en uno de los principales polos comerciales de Mataró. La llegada de la cadena se presentó entonces como una actuación estratégica para dinamizar la actividad económica, generar empleo y reforzar el atractivo comercial del centro urbano.Oposición vecinal y políticaPero el proyecto quedó inmerso desde el principio en una fuerte controversia. Entre los años 2008 y 2009, el desmontaje pieza a pieza de la nave modernista de Can Fàbregas y de Caralt, protegida por su valor patrimonial, desató una intensa movilización ciudadana liderada por la plataforma Salvem Can Fàbregas. Las protestas y denuncias judiciales convirtieron el caso en uno de los principales debates políticos y sociales de la ciudad.El punto de inflexión llegó en el 2012, cuando el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya anuló el planeamiento urbanístico que debía posibilitar la implantación de los grandes almacenes. La sentencia dejó sin cobertura legal el proyecto e impidió definitivamente que El Corte Inglés construyera el complejo comercial previsto.La paralización del proyecto abrió una larga batalla en los tribunales. El Corte Inglés reclamó la devolución de los impuestos satisfechos y una indemnización superior a 24 millones de euros por los perjuicios derivados de la imposibilidad de ejecutar la inversión. Paralelamente, distintas resoluciones judiciales obligaron al Ayuntamiento a reconstruir la nave de Can Fàbregas y de Caralt después de que hubiera sido desmontada con la previsión de trasladarla.Durante los últimos años, el consistorio y la compañía han mantenido abiertas varias negociaciones para encontrar una salida que permitiera acabar con el conflicto sin alargar aún más los procedimientos judiciales. El acuerdo anunciado ahora resuelve de forma global esta situación y evita la continuidad de los litigios.Con la compra de la finca, el Ayuntamiento recupera la plena titularidad de los terrenos y podrá redefinir su futuro, después de que el proyecto de los grandes almacenes haya quedado definitivamente descartado. El gobierno municipal considera que la operación permite cerrar una etapa marcada por la inseguridad jurídica y abrir un nuevo escenario para un espacio clave en el desarrollo urbano de Mataró.Deconstrucción de la fábrica Can Fàbregas i de Caralt para su posterior reconstrucción ColaboradoresLa resolución del caso supone también el fin de uno de los episodios más complejos de la política municipal de las últimas décadas. El proyecto de El Corte Inglés, que inicialmente había sido concebido como una gran oportunidad para transformar el centro de la ciudad, acabó convirtiéndose en un largo conflicto judicial en el que se entrecruzaron intereses urbanísticos, la defensa del patrimonio industrial y reclamaciones millonarias.Con el acuerdo de compra por 11,713 millones de euros más IVA, el Ayuntamiento da por cerrado un capítulo que ha marcado la vida política y urbanística de Mataró durante casi veinte años y recupera un espacio estratégico sobre el que deberá decidir ahora los nuevos usos y el modelo de ciudad que desea impulsar en este ámbito.Reacciones políticasLa primera reacción política a la noticia llega de las filas del grupo municipal de Vox. Declaran que la decisión de llegar a un acuerdo con El Corte Inglés “vista la situación judicial, es el mal menor” de lo que describen como el desenlace de una historia llena de despropósitos políticos que ha mantenido Mataró bloqueada durante años. La portavoz de Vox, Mònica Lora afirma que “nuestro grupo y yo como concejala, defendíamos que era necesario explorar una salida negociada para proteger los intereses de la ciudad”. Pese a ello, recuerda que “si hoy estamos aquí es por años de mala gestión y por la falta de capacidad negociadora del PSC, que hemos denunciado reiteradamente”. Corresponsal de La Vanguardia en el Barcelonès Norte y corresponsal y responsable de la edición local de La Vanguardia en el Maresme. @fedecedo