El hospital aparece al pasar la curva de una calle residencial. Es una zona apartada del bullicio de Marbella, pero cerca del centro urbano. El entorno comparte la calma de la playa de la Fontanilla, situada a pocos metros. El taxi se detiene en la entrada. El aparcacoches se acerca y abre la puerta antes de que la reportera alcance la manilla interior. "�Bienvenida!", exclama sonriente. Parece que s� se toman muy en serio eso de hacer sentir especial a todo el que acude al centro m�dico. Ese trato tan esmerado incluso puede llegar a incomodar a quien no est� acostumbrado.Pero los pacientes del Hospital Recoletas Salud Marbella buscan, precisamente, ese tipo de atenci�n. La personalizaci�n forma parte del servicio: desde la elecci�n del men� hasta la posibilidad de escoger al cirujano que le realizar� la intervenci�n. "Aqu� se les trata como reyes", expresa una de las trabajadoras.Las instalaciones son amplias, bien iluminadas y decoradas con obras de arte. El lugar entr� en funcionamiento en octubre del a�o pasado y a�n huele a nuevo. En las salas de espera no hay nadie esperando. "Citamos al paciente a la hora exacta en la que ser� atendido, y estar� en consulta, como m�nimo, 30 minutos", se�ala la directora gerente, Carmen Rodr�guez. En la cafeter�a hoy se ofrece un "desayuno cardiosaludable".El doctor Carlos Morales, de la Unidad del Dolor, aplica un tratamiento con l�ser a un paciente con dolor lumbar."Yo entr� aqu� muerta y salgo viva", asevera Elena, una paciente de 86 a�os que est� a punto de recibir el alta. En las pasadas Navidades sufri� una ca�da que le dej� la cadera y el f�mur rotos. Fue operada en C�rdoba, pero la herida se infect� y termin� en una residencia y con la sugerencia de ir al fisioterapeuta. "Eran unos dolores terribles; cada vez que iba al fisio sal�an chorros de sangre y pus", recuerda. Su odisea acab� en Marbella, donde tras dos semanas ingresada lograron curarle la infecci�n."La atenci�n ha sido maravillosa. La profesionalidad, dedicaci�n, cercan�a y calidad humana han sido un gran apoyo para m� y toda mi familia", agradece. Seguidamente, disfruta de unos minutos de m�sica, otro de los servicios que ofrece el hospital. La artista Alison Harling desenfunda su viol�n y empieza a tocar en la habitaci�n de Elena. A ella se le escapan las l�grimas y aclara que es "por lo bonito". Pide a su hermana que le d� "una propinilla". Pero Harling rechaza los 100 euros que le ofrecen. "Tengo experiencia tocando para mayores en residencias y para pacientes paliativos, y veo c�mo les mejora el �nimo. La m�sica es muy importante para sacar las emociones", comparte la violinista.Estancia hospitalaria personalizadaEl viol�n no es un detalle aislado. La forma que tiene este centro de funcionar se llama hospital boutique, un modelo que combina atenci�n sanitaria de alta especializaci�n con una experiencia personalizada, instalaciones de dise�o y tecnolog�a de �ltima generaci�n. La filosof�a del centro consiste en adaptar la estancia hospitalaria a las necesidades -caprichos, incluso- de cada paciente "sin renunciar al rigor m�dico", como puntualiza el doctor Manuel Mu�oz, uno de los cardi�logos de referencia del centro y miembro del equipo directivo. Rodr�guez sostiene que es "el �nico de estas caracter�sticas en Espa�a".Para saber m�sUna mansi�n de 5.500 m�. Ultrarrico por un d�a: mi vida de lujo en la mansi�n m�s cara de Espa�aRedacci�n:
Un d�a en el 'hospital boutique' m�s exclusivo de Marbella, entre men�s en bandeja de plata y "propinillas" de 100 euros: "Aqu� se trata a los pacientes como reyes"
El hospital aparece al pasar la curva de una calle residencial. Es una zona apartada del bullicio de Marbella, pero cerca del centro urbano. El entorno comparte la calma de la...







