“Hay una política de exterminio con los jubilados. Nos bajan el salario todos los meses al dejar el bono congelado y nos quitan los medicamentos gratis. Pero no es solo hacia nosotros, es también hacia los discapacitados. Sobramos y nos quieren exterminar”, afirma Daniel, docente jubilado de la Provincia de Buenos Aires, mientras sus compañeros de Jubilados Insurgentes golpean cacerolas en la esquina de Callao y Corrientes. Como todos los miércoles, los jubilados se acercan al Congreso para protestar por el derrumbe de sus haberes, pero esta vez las fuerzas de seguridad no los reprimen. Esta vez, después de casi tres años de protestas, hay sindicatos marchando junto a ellos.

Como parte de la primera medida del plan de lucha anunciado por las principales centrales obreras del país, la CGT, las dos CTA, organizaciones de izquierda y peronistas marcharon al Congreso en reclamo de un aumento de los haberes jubilatorios, el acceso a una moratoria previsional y la devolución de los medicamentos gratuitos. Movilizaron columnas de La Cámpora y del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), de la Mesa Ecuménica de la Paz y de Camioneros: un mosaico de fuerzas opositoras que pretende acompañar, a partir de ahora, todos los miércoles a los jubilados.