Repsol obtuvo un beneficio neto de 2.201 millones de euros hasta junio, un 265 % más que en el mismo periodo del año anterior, por el efecto patrimonial positivo que refleja la subida de los precios del crudo y derivados sobre el valor contable de las existencias almacenadas.
Con estos beneficios, la compañía supera en solo un semestre los beneficios de todo el 2025 o 2024, años en los que no alcanzó los 2.000 millones. Además, encarrila una posible superación de su récord de 2022, cuando cerró el año con más de 4.000 millones de beneficio.
Según ha comunicado este jueves a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), su resultado neto ajustado, que mide el desempeño de los negocios, ascendió a 2.711 millones, un 134,7 % más en comparativa interanual, en un contexto global volátil y con tensiones en los mercados energéticos fruto de la guerra en Irán.
En su informe de resultados, la multinacional atribuye el avance de su resultado neto a un efecto patrimonial positivo de 823 millones, a diferencia de cuanto sucedió en el primer semestre de 2025, cuando fue desfavorable en 400 millones por la caída de los precios de crudo y productos, y el impacto del apagón peninsular.
En mitad de la incertidumbre geopolítica, Repsol -que no cuenta con activos en Oriente Medio- ha trabajado para asegurar la continuidad del abastecimiento energético en un momento clave para el turismo español, frente al riesgo de una posible escasez de diésel y queroseno, este último empleado en aviación.










