La antigua capital mundial del automóvil vive una inesperada segunda vida: arte, gastronomía, arquitectura y música impulsan un reinicio sorprendente
Durante décadas, Detroit fue el símbolo de la decadencia urbana estadounidense. Hoy, la ciudad de los Grandes Lagos que inventó la producción en cadena vuelve a atraer a arquitectos, artistas, chefs, diseñadores y viajeros curiosos. Entre rascacielos art déco, antiguas fábricas reconvertidas y algunos de los mejores murales del país, demuestra que las ciudades también pueden reinventarse.
Y es que, tras 30 años de abandono, Detroit, la gran ciudad industrial de los Grandes Lagos, vuelve a respirar. Es como si toda la ciudad viviera un subidón de cafeína y de nuevas ideas. Jóvenes creativos se han instalado en la ciudad y han transformado el montón de edificios abandonados en destilerías, cafés y galerías de arte. Los extraordinarios rascacielos de estilo art déco han recuperado su brillo, y hay nuevos parques públicos y puntos de interés, muchos centrados en la música (aquí nació el sonido Motown y el techno) o en la industria automovilística a la que debe su origen.
Detroit no es una ciudad que seduzca a primera vista. Necesita tiempo y tener otros datos preliminares para que resulte atractiva. Porque quien llega por primera vez a esta ciudad suele hacerlo acompañado de un equipaje de imágenes preconcebidas: fábricas abandonadas, barrios vacíos, edificios en ruinas, desempleo, crisis. Durante décadas, la antigua capital mundial del automóvil fue presentada como el ejemplo definitivo del fracaso urbano. Las fotografías de estaciones de tren invadidas por la vegetación, teatros abandonados y escuelas vacías dieron la vuelta al mundo y terminaron construyendo un relato tan poderoso como incompleto.









