Actualizado Jueves,

julio

09:32En mitad del desenfreno de un paddock cada vez m�s sofisticado, rodeado de bicicletas que son odas a la tecnolog�a, de autobuses �ltima generaci�n y ciclistas afilados, Paco Lluna se antoja un personaje de otra �poca. Lo fue. Por sus manos m�gicas pas� Marco Pantani, entre otros, y los ojos se le humedecen al mencionar al malogrado amigo. Ahora lo hace Juan Ayuso, que le recuerda a su hijo, �tienen la misma edad�. Un masajista siempre es mucho m�s, alivia el dolor, pero sobre todo es el recipiente de los desvelos y de las alegr�as.Para saber m�sY ahora con Juan es momento delicado, de incertidumbre tras un arranque esperanzador del Tour de Francia. �Cuando van las cosas bien es todo f�cil. Cuando hay que estar encima, cuando necesita m�s el apoyo, es cuando las cosas no salen�, advierte Paco, que repasa, sin perder el optimismo por lo que viene, otros momentos recientes de mal fario con su pupilo: �Este a�o, cuando mejor estaba, en la Paris-Niza... Ah� se te rompe un poco el coraz�n. El sacrificio, la planificaci�n del invierno... Iba l�der y una ca�da tira todo al traste. Luego en el Pa�s Vasco estuvo enfermo�.Cuando Paco -al que en invierno, cuando la rueda del ciclismo para por un momento, le gusta cuidar de los canarios que cr�a- le conoci� por primera vez, Juan era una perla de 18 a�os que llegaba al UAE: �Matxin me hab�a hablado de �l...�. Y desde el primer d�a se hicieron inseparables. No ha habido una carrera profesional de Ayuso en la que no haya tenido a Lluna a su vera y, cuando este invierno fich� por el Lidl-Trek, con �l se march� sin dudar. �La verdad es que tenemos una afinidad incre�ble. Digo siempre que somos compa�eros, somos amigos y es como si fuera mi hijo�, destaca el soigneur, tambi�n, a su manera, psic�logo, pues tan importante en la camilla es hablar como saber callar: �Depende del d�a. Si le notas enfrascado en lo suyo, le dejas tranquilo. Otras veces repasamos algo de la etapa, otros hablamos de MotoGP, de la F�rmula 1, de f�tbol, de lo que sea�.MercatoneY ese �de lo que sea� podr�a ser cualquier memoria de Lluna, arcano de secretos, porque cuando lleg� al pelot�n, a�n �ten�a pelo y coleta�. �Comenc� gracias a mi t�o, que era director del Helios. Yo estaba estudiando y hab�a dejado de correr pronto. Entr� como masajista y fui prosperando. Cuando al principio �bamos a la Vuelta, el staff �ramos cinco personas y ahora aqu� somos 45. Imag�nate, esto ha cambiado mucho. Pero para bien�, celebra quien pronto se iba a encontrar con una de las personas que marcar�a su vida.�Me llam� Martinelli para el Mercatone y all� estuve cuatro a�os. Pantani y yo ten�amos pr�cticamente la misma edad. Creamos una buena relaci�n. �l estuvo en mi casa, yo estuve en la suya y viv� lo mejor y lo peor con �l, las cosas como son�, pronuncia Paco, al que le cuesta leer o ver ahora sobre el Pirata -�est� todo tan distorsionado...�-: �Yo tengo mi libro en mi mente. La gente que se quede con lo que quiera y yo tengo lo m�o�.Y lo suyo �era un chaval con un coraz�n incre�ble que cuando yo lo necesit�, me prest� toda la ayuda del mundo por mi hijo. Le encantaban los ni�os, se involucraba mucho, pero siempre desde el anonimato. No se daba ninguna publicidad cuando prestaba ayudas. Era un fen�meno sobre la bicicleta pero tambi�n era un chaval al que le gustaba divertirse. A ra�z de lo que pas� (sanci�n por dopaje) se junt� con quien no deb�a, entr� en un bucle y de ah� no hubo manera de que saliera�, lamenta.El s�bado el Tour pasar� por la cima del Galibier, una de las cimas en las que Pantani escribi� su leyenda, aquel ataque que destroz� a Jan UIlrich en la edici�n de 1998. Su pa�uelo, su perilla, la ligereza en la ascensi�n... �Cuando pasas por esos sitios... se te pone la piel de gallina�, rememora Lluna, el �ngel de la guarda de tantos, a quien le cuesta recordar las Grandes Vueltas en las que estuvo presente: �Aproximadamente 14 o 15 Tour con �ste. Vueltas a Espa�a llev� m�s que a�os tiene Juan (23). Y otros 14 � 15 Giros. Ha habido a�os que he hecho las tres�. Y que, entre el buen pu�ado de an�cdotas con el campe�n italiano, fallecido en 2004, recuerda una en el estadio de Mestalla. �Marco era muy futbolero y fuimos a ver un Valencia-Bar�a. Se le acerc� un ni�o y le dijo: 'Pirata, tengo un pendiente, como t�'. �l meti� la mano en su bolsillo y le dio otro: 'Ahora ya tienes uno como el m�o'. Ojal� ese ni�o lo conserve�, relata.