0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial“Nunca, nunca, pero nunca amen tanto a un hombre”, sentenció Amy Winehouse en uno de los conciertos de su última gira (2011) antes de entonar Love is a losing game. De su corazón roto brotaron las mejores letras de amor y desamor en clave de jazz desde Billie Holiday o Frank Sinatra, pero también una adicción a las drogas y el alcohol que terminó por apagar su voz el 23 de julio de 2011. Hoy hace 15 años que la gran diva británica murió de un fallo respiratorio provocado por un coma etílico. Tenía 27 años.Todas las muertes prematuras son trágicas. Sin embargo, irse pronto, en el caso de los artistas con gran talento,les convierte en leyendas inmortales. Su don y momento vital de máximo esplendor se congela para siempre en el tiempo, sin posibilidad de degradarse ni tampoco crecer. Pasa con Kurt Cobain, Jimi Hendrix, Janis Joplin –quienes, por cierto, también fallecieron a los 27 años– Marilyn Monroe y también Amy Winehouse, a quien 15 años después de su muerte, todavía la recuerdan y celebran en todo el mundo pero sobre todo en su hogar, Camden Town. Allí, en el Anfiteatro del Stables Market, donde se alza una estatua suya de bronce desde 2014, se celebró el domingo un concierto para rendir tributo a la diva del soul y sus eternos himnos.El anfiteatro del Stables Market de Camden Town ha celebrado un concierto en honor a la artistaEl padre de Amy Winehouse durante la inauguración de la estatua de la artista en Camden Town en septiembre de 2014.Dave J Hogan/ Getty ImagesOrganizado por el Ayuntamiento de Camden los beneficios del evento se destinaron a la fundación que lleva el nombre de la artista y fue creada por Mitch Winehouse, su padre. Fue él mismo quien abrió esta ONG un año después de la muerte de su hija para ayudar a jóvenes vulnerables y apaciguar sus demonios. Porque a pesar de que la historia de esta leyenda permanece impertérrita, la vida de quienes formaron parte de ella continúa bajo su estela.Si bien es cierto que en la muerte de Amy Winhouse no hay más culpable que la adicción, hay dos hombres cuyas historias explican su descenso a los infiernos o, al menos, su corazón roto. El primero es su progenitor quien la abandonó cuando tenía 9 años y volvió a su vida a los 16, cuando arrancaba su carrera. “La oportunidad perdida para que se rehabilitara fue en 2005. Aun no le seguían los paparazzi, pero su padre dijo que no le hacía falta”, se explica en el íntimo y desgarrador documental Amy (2015), dirigido por Asif Kapadia. De hecho, lo confirmó la propia cantante en su aclamado single Rehab: “I ain’t got the time, and if my daddy thinks I’m fine...” (no tengo tiempo, y si mi padre dice que estoy bien...).Amy Winehouse, en su último concierto,en Belgrado, con el vestido subastado ArchivoMitch Winehouse continúa hoy viviendo del recuerdo de su hija. La demanda que interpuso en 2013 contra Naomi Parry y Catriona Gourlay por vender algunos de los objetos de la cantante falló este abril a favor de las amigas de ésta. Por si fuera poco, Winehouse ha asegurado en varias entrevistas que habla con el espíritu de su hija. Pero para bien o para mal, el padre de Amy ha ayudado a mantener vivo su legado. En 2023 publicó los diarios de la cantante, dando al público la posibilidad de conocerla un poco más.Pero si hay un nombre ligado a la reina del soul es aquel que llevaba la artista tatuado en el pecho izquierdo, sobre un bolsillo, como guardando su corazón a buen recaudo. Blake Fielder-Civil fue su gran amor y también con quien se inició en el mundo de las drogas. Su apasionada y destructiva relación inspiró Back to black y su ruptura sumió a la cantante en una depresión. Tras su muerte, Fielder fue señalado por la “mala influencia” que ejerció sobre ella, desapareciendo de la vida pública tras pasar por la cárcel. Estoy limpio y creo que ella se alegraría”Blake Fielder-CivilExmarido de Amy WinehouseLa cantante y Blake Fielder Civil en las calles de Nueva YorkSantiago Baez/The Grosby GroupEste mes de marzo el exproductor de música concedió su primera entrevista y en ella aseguró que no se siente responsable de la muerte de la cantante. “Éramos jóvenes adictos. No lo éramos al principio, luego lo fuimos, y eso le puede pasar a cualquiera”, dijo en el podcast We Need To Talk.Actualmente Fielder es padre de dos niños y lleva una vida libre de drogas en Leeds. “Estoy limpio y creo que ella se alegraría”, destacó. Pese al fatal desenlace, la huella de Amy Winehouse es imborrable porque ella fue, como sus letras, inimitable. La rebelde pin-up girl de los 2000 que se convirtió en icono.