Londres (EFE).- Con la muerte de Amy Winehouse hace quince años, la música británica quedó huérfana de una de las voces más singulares de su historia y ha buscado sin descanso a su heredera, sin entender que su verdadero logro fue dinamitar las reglas de la industria para dar paso a una nueva generación de mujeres artistas.
La etiqueta de la «nueva Amy» es una losa pesada que las voces femeninas británicas que vinieron después, como las de Adele, Raye o, más recientemente, la joven promesa Sienna Spiro, han tenido y tienen que soportar.
Todas ellas coinciden en nombrar a Winehouse como inspiración para su música, pero… ¿Qué tienen en común con la fallecida cantante y en qué se diferencian?
Imagen de archivo de la cantante británica Adele en un concierto en Hamburgo (Alemania). EFE/Malte Christians
Una infancia de jazz










