EditorialLa Cordillera Oriental desciende a la planicie verde y dibuja al piedemonte llanero mayor que Quindío y Risaralda juntos.A 17 km de Villavicencio, en Caney Alto, las montañas se diluyen en la inmensidad de la llanura para formar el refugio del piedemonte llanero. Foto: Oscar Galvis23.07.2026 00:10 Actualizado: 23.07.2026 00:10
Desde Uribe (Meta) hasta Arauca, pasando por los bordes orientales de Cundinamarca y Boyacá, se expande de sur a norte una línea de vida de unos 900 kilómetros (como de Bogotá a Santa Marta) que lleva en sus entrañas al piedemonte llanero. Allí cohabitan cerca de 8.000 especies de flora y fauna dentro de una gran variedad climática y ecológica que concentra una de las mayores riquezas biológicas de Colombia.Quisimos abrir un capítulo especial y mostrarles a nuestros lectores y seguidores, a través de imponentes fotografías tomadas desde un dron, toda esa riqueza que se concentra en el piedemonte y en los Llanos Orientales, con una vista cenital que decidimos llamar ‘El Llano desde el cielo’.Para tal fin, emprendimos una primera ruta que arrancó en la vereda Caney Alto de Restrepo, se extasió con ese abrazo que se vuelve paisaje, entre llano y montaña a la altura del Sisga, avistó la gracia de los farallones de Tauramena y Aguazul, se detuvo para divisar la majestuosa llanura que inunda las retinas de quienes suben al cerro de la virgen de Manare en Yopal y terminó en las planicies de Arauca, donde la frontera con Venezuela es custodiada por un río.La segunda ruta inició en el Alto de Buenavista en Villavicencio y llegó hasta Puerto Carreño (Vichada), para ver al río Meta tributando sus aguas al imponente Orinoco. Pasamos por el Alto de Menegua, la altillanura de Puerto Gaitán y la inmensidad y belleza de las playas de Cumaribo , municipio cuyo territorio supera el tamaño de Suiza.El sur del Meta, fértil y verde, hace parte de la tercera ruta que nos permitió divisar sitios como ‘El Indio Acostado’, El Alto de la Bodega y el puente El Alcaraván, así como la descomunal belleza de Caño Cristales en La Macarena.Para cerrar este capítulo, fuimos testigos del más maravilloso encuentro de dos gigantes. Una formación de siete mesetas de la Cordillera Oriental que llega al Parque Ecoturístico Fabián Parra de Hato Corozal (480 Kms. de Bogotá) y se funde con las planicies del llano, dejando al descubierto todo un espectáculo visual irrepetible.Al caer la oscuridad, finalizamos la travesía en la Hacienda Cantaclaro de Hato Corozal y, como si la naturaleza quisiera congraciarse con nuestro trabajo, se asomó en el firmamento llanero una noche estrellada e iluminada por varias constelaciones. Coqueta y silenciosa posó en el infinito para permitirnos capturar una foto de gran formato que bautizamos ‘Y… así se ve el cielo desde el Llano’. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







