Julio Iglesias nos ha llevado a los tribunales. No con una demanda civil, como las que cada día se presentan contra muchos medios de comunicación. Lo ha hecho con una querella, por lo penal, contra cinco periodistas de elDiario.es: Elena Cabrera, Ana Requena, María Ramírez, Juanlu Sánchez y también contra mí como director.
Nos acusa de tres delitos que suponen penas de prisión: injurias, calumnias e incluso un delito contra su integridad moral. Y para hacerlo, su abogado sostiene algo que es sencillamente falso. Dice que las mujeres que aparecen en nuestros vídeos son “actrices profesionales”, “personajes figurados”; que nos inventamos sus testimonios, que sus palabras son “ficciones”, que se trata de “un montaje”.
Simplemente, no es verdad. Estas mujeres de los vídeos son las dos extrabajadoras de sus mansiones que también denunciaron a Julio Iglesias por agresión sexual ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Una denuncia que la Fiscalía archivó porque consideró que no era competente para investigar algo ocurrido fuera de España, no porque concluyera que esas mujeres no existieran o que sus testimonios fueran inventados.
Lo único que hicimos fue doblar sus voces para proteger su identidad. No cambiamos una sola palabra de lo que dijeron. Ni una coma. Tampoco añadimos más emoción o dramatismo a sus testimonios. Tenemos los vídeos originales y horas de entrevistas grabadas con ellas. Podemos demostrar que no manipulamos sus palabras.









