0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa seguridad nunca es una conquista definitiva, sino un equilibrio que exige adaptación permanente. Es un hecho muy positivo que en este primer semestre del año hayan descendido de forma significativa los hurtos, los robos con violencia, los tirones y buena parte de la delincuencia patrimonial, como han constatado las recientes reuniones de la Junta de Seguridad de Catalunya y de la Junta Local de Seguridad de Barcelona. En esta mejora de la seguridad ha influido de manera determinante la reducción de la multirreincidencia tras las reformas legales adoptadas al respecto. Pero no se puede bajar la guardia. Mientras se avanza en el control de la delincuencia convencional, otros riesgos amenazan la vida ciudadana y exigen también la máxima atención de las autoridades.En este sentido, la creciente presencia de organizaciones criminales en Catalunya, los enfrentamientos entre bandas, los asesinatos vinculados al narcotráfico, el uso cada vez más frecuente de armas de fuego y los acuchillamientos que se han registrado en la vía pública constituyen una señal de alerta que ya no puede ignorarse. La propia Junta Local de Seguridad reconoció la preocupación por este fenómeno.La desarticulación ayer, tras meses de investigaciones, de una organización dedicada al tráfico de armas en Barcelona, capaz de suministrar pistolas, fusiles e incluso un lanzacohetes a otras bandas criminales, demuestra que algunas redes delictivas han elevado notablemente su capacidad operativa. No se trata ya únicamente de delincuencia oportunista, sino de estructuras criminales organizadas que requieren una respuesta igualmente contundente y articulada. Y hay que atacar ese peligro con rapidez y eficacia para evitar que las organizaciones delictivas consoliden su poder entre nosotros.La seguridad ha mejorado en el primer semestre en Catalunya, pero surgen nuevas amenazasLa experiencia demuestra que cuando las administraciones fijan prioridades, coordinan recursos y mantienen una presión policial y judicial sostenida, los resultados llegan. Ha ocurrido así con la reducción de la criminalidad convencional en Barcelona y el resto de Catalunya durante este primer semestre, que esperamos que se mantenga.Durante demasiado tiempo la percepción de inseguridad en las grandes ciudades catalanas, especialmente en Barcelona, dañó la convivencia, la imagen internacional y la actividad económica. Que hoy pueda afirmarse que la criminalidad convencional retrocede demuestra que el trabajo de los Mossos d’Esquadra, las policías locales, la Guardia Urbana, la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Fiscalía y los jueces está dando frutos. Con la misma dinámica debe afrontarse ahora la lucha contra el resto de delincuencia, mucho más peligrosa.Enfrentarse a las bandas criminales organizadas exige reforzar las unidades especializadas de información e investigación, incrementar la cooperación internacional y aumentar los medios tecnológicos de las fuerzas policiales. Pero también reclama una reflexión legislativa. Del mismo modo que hace unos años se modificó la normativa para combatir la multirreincidencia, quizá haya llegado el momento de revisar el tratamiento penal del tráfico de armas, de la posesión de armas prohibidas y de las actividades directamente vinculadas a las organizaciones criminales y al narcotráfico.La actividad de las bandas criminales y del narcotráfico es cada vez más amplia y peligrosaEn ciudades como Marsella, Bruselas, Rotterdam o Estocolmo el auge de las bandas relacionadas con el narcotráfico ha obligado a endurecer las estrategias policiales. En España el marco jurídico y policial es menos estricto y eso hace que los delincuentes internacionales opten por afincarse aquí. Hay que reaccionar con urgencia y contundencia para frenar ese flujo de delincuentes hacia nuestras ciudades. El objetivo debería ser establecer un marco jurídico y policial que resulte verdaderamente disuasorio frente a quienes convierten nuestro territorio en base de operaciones. Igualmente habría que intensificar la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales que trasladan sus estructuras a nuestro país reforzando la cooperación policial internacional.Junto a estas amenazas aparecen otras también muy relevantes, como la cibercriminalidad y las estafas digitales. Sabemos que reaccionar tarde sale caro. Se tardaron años en adoptar medidas eficaces contra la multirreincidencia, que ahora vemos que dan resultado. No convendría repetir el mismo error. Hoy los indicadores sobre la evolución de la delincuencia tradicional invitan al optimismo. Ahora que las cosas mejoran, es el momento de anticiparse a los nuevos riesgos que ya están entre nosotros.
No bajar la guardia ante la delincuencia, por Editorial
La seguridad nunca es una conquista definitiva, sino un equilibrio que exige adaptación permanente. Es un hecho muy positivo que en este primer semestre del año hayan descendido de forma significativa los hurtos, los robos con violencia, los tirones y buena parte de la...











