La capital chilena se encuentra en la vanguardia del coleccionismo arquitect�nico mundial. Sus edificios que han resistido el paso del tiempo y el envite de terremotos conviven con obras contempor�neas.El hombre de moda en arquitectura es Smiljan Radic Clarke (Santiago de Chile, 1965), ganador de la �ltima edici�n del Premio Pritzker y el profesional que m�s est� influyendo en los nuevos caminos del dise�o. Su estilo consiste en mantener el equilibrio entre lo monumental y lo fr�gil, entre lo p�blico y lo �ntimo, entre la permanencia y la impermanencia, entre la memoria y la imaginaci�n. As�, su arquitectura es experiencia, pero tambi�n emoci�n; es materiales, contexto, funcionalidad, pero tambi�n gestos, historia, paisaje y presencia humana.La literatura, la filosof�a y el mito han influido en Radic y es su educaci�n multicultural -su abuelo paterno emigr� a Chile desde la isla de Brac, en la actual Croacia, y su familia materna es originaria de Reino Unido- lo que le lleva a indagar en el sentido de cada proyecto, en las ra�ces del lugar para el que se concibe y la vida de las gentes que van a hacer uso de �l y por eso no impone un estilo �nico, ni trata de fijar una est�tica."Radic no construye edificios, construye experiencias sensoriales que desaf�an la gravedad y el tiempo", define Pati N��ez, especialista en gesti�n de imagen y reputaci�n del entorno construido, que defiende que Santiago de Chile es la ciudad que mejor est� sabiendo recoger el estilo del arquitecto que marca tendencia. "La ha situado en la vanguardia del coleccionismo arquitect�nico mundial".Est� de acuerdo Cristian Weason Cornejo, arquitecto de Gaztelu Arquitectura. Nacido en Santiago de Chile, Weason estudi� Arquitectura en la Universidad de Chile. "El ADN arquitect�nico de la ciudad se define por su capacidad para dialogar, encontrando un equilibrio muy natural entre lo disruptivo y lo respetuoso. Esta identidad nace de la convivencia directa entre un paisaje tel�rico siempre presente y aquellos edificios patrimoniales que han logrado resistir la fuerza de los sismos a lo largo del tiempo", explica el arquitecto, que a�ade: "Esas estructuras hist�ricas se entrelazan de forma armoniosa con intervenciones contempor�neas formando un mosaico urbano muy particular. El pasado no queda congelado como una simple postal, sino que adquiere nueva vida al interactuar con la vanguardia, creando un entorno urbano amable, rico en contrastes y lleno de valiosas lecciones sobre la resiliencia".La ciudad fue fundada en 1541 por Pedro de Valdivia con el nombre de Santiago de la Nueva Extremadura y ha sufrido numerosos terremotos a lo largo de la historia, algunos realmente devastadores, por eso es dif�cil encontrar un pasado que no haya tenido que ser reemplazado o reinterpretado. Hoy es la capital de Chile y la ciudad m�s poblada del pa�s, con algo m�s de siete millones de habitantes."Es una capital esculpida por la necesidad y el territorio. Su identidad se define por una modernidad pragm�tica. El hormig�n no busca la est�tica por la est�tica, es un lenguaje de resistencia. La ciudad proyecta al mundo una imagen de solidez y peso, prefiriendo la nobleza de la materia y el detalle constructivo sobre el espect�culo visual ef�mero. Este rigor se ha convertido en un valor, al ser capaz de crear belleza desde la restricci�n", asegura N��ez.Para Weason, "tener una alta densidad de obras dise�adas por ganadores del Pritzker transforma a Santiago de Chile en un caso de estudio urbano fascinante, de naturaleza profundamente end�mica, alejando a la ciudad del mero espect�culo formal para ofrecer profundas reflexiones arquitect�nicas.Esta presencia influye elevando el est�ndar del discurso urbano y disciplinar, pues las intervenciones no buscan ser postales gen�ricas, sino que act�an como un laboratorio tect�nico y clim�tico que responde a urgencias locales y los presupuestos acotados". El arquitecto destaca a otro profesional imprescindible, Alejandro Aravena Mori (premio Pritzker en 2016), que firma las Torres Siamesas, el conjunto Habitacional Monterrey o el Parque Bicentenario de la Infancia."En todos estos proyectos, el ciudadano convive diariamente con la excelencia, invirtiendo adem�s el flujo de influencia global al demostrar que una pr�ctica rigurosa desde la periferia puede dictar la pauta y ofrecer un cambio de paradigma sumamente enriquecedor cuando se observa y analiza la disciplina desde capitales europeas consolidadas".Sensibilidad y rigorCristian Weason admira 'Chile antes de Chile', en el Museo Chileno de Arte Precolombino, diseñado por Smiljan Radic Clarke. "Por su magistral contención del ego arquitectónico frente a un contexto urbano de altísimo valor. Al optar por una excavación bajo el edificio neoclásico de la antigua Real Aduana, la obra asume que el respeto histórico y cívico a veces exige invisibilidad en la superficie, pero al descender ofrece una experiencia tectónica pura donde el peso milenario del hormigón se vuelve ingrávido gracias a la luz natural que baña el espacio desde las ventanas. Evidencia una sensibilidad única para trabajar la memoria material y la escala humana, creando una pausa de introspección gravitatoria frente al ruido del centro que modifica y enriquece la experiencia de recorrer la ciudad". Otro proyecto que destaca el experto es NAVE Performing Arts Center, "un hito por su radical vaciado patrimonial en el histórico Barrio Yungay" (en la imagen).Nuevos caminosPati Núñez, destaca, además, el Restaurante Mestizo, obra de Smiljan Radic. "Las grandes piedras de granito actúan como soportes estructurales de una cubierta leve. Representa esa marca de primitivismo sofisticado que tanto fascina en el extranjero, la capacidad de hibridar lo ancestral con lo tecnológico", explica la experta, que añade: "El Templo Bahá'í, de Hariri Pontarini, se erige en la precordillera como un faro de vidrio y mármol, demostrando que la ciudad es destino indispensable para entender hacia dónde camina la arquitectura del siglo XXI: hacia una síntesis entre el hombre, la materia y el paisaje". Este último proyecto, en la imagen.Modernidad sin perder el auraSmiljan RadicEl Palacio de La Moneda, de Joaquín Toesca, el Centro Cultural Palacio La Moneda, de Cristián Undurraga, y el Guatero (en la imagen), de Smiljan Radic, es el corazón de la capital. "La exquisita lección de urbanidad que ofrece al hacer dialogar, en un mismo espesor espacial, la solemnidad del patrimonio con la fluidez de la arquitectura contemporánea subterránea. Es allí donde la explanada se transforma en un umbral que invita a sumergirse en la cultura, demostrando cómo una preexistencia icónica puede abrazar la modernidad sin perder su aura, consolidando un hito urbano verdaderamente poético e inolvidable", afirma Cristian Weason.Una sostenibilidad bien entendidaUn proyecto reciente es el Mercado Urbano Tobalaba-MUT, de Territoria, KPF y B4FS. "Es un ecosistema poroso e hiperconectado que desdibuja con elegancia los límites entre la calle, el comercio y el transporte público, incorporando exuberantes jardines bioclimáticos en altura, tecnologías de eficiencia energética punteras y un 'hub' de estacionamiento de bicicletas enlazado a la red de metro. Su arquitectura apuesta por una materialidad táctil, verde y amigable que devuelve el protagonismo al peatón, creando un oasis contemporáneo de diseño inteligente ofrece una experiencia urbana profunda, tecnológica y sostenible", explica Cristian Weason.Innovaci�n y �tica"Santiago de Chile puede presumir de una doble corona de excelencia. Contar con dos premios Pritzker en una misma generación ha transformado la marca de la ciudad de una capital periférica a un epicentro de pensamiento global", afirma Pati Núñez. El primero en conseguir el ansiado premio fue Alejandro Aravena Mori, en 2016, que firma obras como las Torres Siamesas (en la imagen) y el Parque Bicentenario de la Infancia. "Proyecta una marca de ética y responsabilidad; una arquitectura que prioriza la vivienda social y el espacio público, demostrando que la innovación puede nacer de la escasez", define la experta.