Bajad las armasLa realidad nunca ha sido pared suficiente para el que va ciego de ideolog�aJavier Bardem y Borja Iglesias, tras la final con Argentina.DPPI AFP7Actualizado Mi�rcoles,
julio
22:38Audio generado con IAMe top� con esta sentencia en las redes: "Si la clase obrera supiera de pol�tica tanto como de f�tbol ser�a invencible". Es dif�cil analizar una opini�n en la que todo est� mal: contexto, texto y subtexto. Intent�moslo por si hay m�s de un espa�ol que la comparte.El contexto es la satisfacci�n general por la victoria de Espa�a en el Mundial. Esa alegr�a trasciende las clases, surte un efecto unificador, disuelve el antagonismo innegociable que seg�n Marx hace avanzar la historia. Para un marxista cl�sico el f�tbol replica la funci�n de la religi�n como opio del pueblo: aliena a las masas y las distrae de la revoluci�n pendiente. Hubo que esperar a que un comunista de apetitos burgueses llamado Manuel V�zquez Montalb�n cabalgara la contradicci�n entre f�tbol e izquierda hasta domarla definitivamente. Igual que le gustaban los coches caros y los restaurantes sibar�ticos, don Manuel no estaba dispuesto a aceptar que el dogma revolucionario le jodiera las tardes de domingo animando al Bar�a.El texto presupone que existe "la clase obrera". A esta presunci�n a�ade otra: que esa clase mitol�gica sabe de f�tbol. Y a esta segunda presunci�n a�ade una tercera: que no sabe de pol�tica. Pero hace mucho que no existe la clase obrera en los t�rminos fosilizados por los nost�lgicos del siglo XX: existen los aut�nomos, los falsos aut�nomos y los perceptores de salarios miserables que no aspiran a la dictadura del proletariado sino m�s modestamente a cambiar de m�vil, y m�s recientemente a competir por un empleo con los inmigrantes regularizados. De f�tbol saben lo mismo que todo el mundo, en esa ancha horquilla que va de la nada a Luis de la Fuente. Y de pol�tica no necesitan saber m�s porque conocen a los pol�ticos: por eso ya no se f�an de quienes juraron defender sus intereses mientras viven, visten y roban como el hipot�tico enemigo.El subtexto es la ol�mpica indiferencia -cuando no el rechazo expl�cito- de los campeones hacia las severas doctrinas del oficialismo, si acaso con la excepci�n de Borja Iglesias. Son j�venes educados en una idea desproblematizada de Espa�a (alguno sue�a incluso con hacerla grande de nuevo), partidarios de la moderaci�n fiscal y probadamente inclinados a los c�nones de belleza normativa en el sexo femenino.Claro que la realidad nunca ha sido pared suficiente para el que va ciego de ideolog�a.












