El Gobierno de Países Bajos prohibirá a partir del 22 de septiembre la importación, compra y venta de mercancías fabricadas en los asentamientos ilegales israelíes en los territorios palestinos ocupados de Gaza, Cisjordania y los Altos del Golán sirios, según confirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores el martes. Cualquier empresa neerlandesa que opere en el extranjero y mantenga intercambios comerciales con esas zonas deberá acatar la prohibición.Países Bajos —principal importador en la UE de estos productos, según organizaciones que fiscalizan el comercio de los asentamientos ilegales— se une así a los otros tres únicos países europeos que han aprobado medidas similares en los últimos meses: España, Irlanda y Bélgica. La Unión Europea, como bloque, sigue sin lograr un consenso para imponer sanciones comerciales a Israel por las matanzas en los territorios palestinos. Desde octubre de 2023, más de 73.000 gazatíes (más de la mitad, mujeres y niños) han muerto por ataques israelíes; en Cisjordania han perdido la vida, a manos del ejército o de los colonos, más de 1.100 palestinos (243 de ellos, niños), según cifras de la ONU.El Consejo de Ministros de Países Bajos había anunciado su decisión el pasado mayo, pero no había fijado una fecha para empezar a aplicar la prohibición. El martes lo hizo con una comunicación del ministro de Asuntos Exteriores, Tom Berendsen, al Congreso. La medida estará vigente durante tres años. El mes pasado, un informe publicado por la organización jurídica Global Echo Litigation Center, que opera a escala global y está formada por abogados israelíes y palestinos, apuntaba que Países Bajos es el principal destino de los productos de los asentamientos ilegales israelíes que entran en el mercado de la Unión Europea: un 38%. En febrero de este año, las autoridades palestinas advirtieron de que los dátiles cultivados en tierras confiscadas en Jericó —en la Cisjordania ocupada— se venden como si fueran productos locales de Israel. Aproximadamente una quinta parte de todos los envíos israelíes destinados a la UE proceden de colonias en Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán, según la investigación de Global Echo. La organización, que analizó más de 30.000 expedientes administrativos comerciales sobre exportaciones de Israel a los Veintisiete entre 2017 y 2026, subraya que, pese a las restricciones existentes, los productos originarios de las colonias siguen entrando en los mercados europeos sin aranceles.Global Echo analizó, entre otros, cargamentos de cítricos, tahini y dátiles enviados desde Israel a la UE en los últimos ocho años. Llegan con el marchamo oficial de Israel, pero al menos el 19% crece en asentamientos situados en zonas ocupadas, según esta organización. Otros productos importados en estos momentos por la UE son aguacates, uva y hierbas frescas.El pasado mayo, el social-liberal Rob Jetten, primer ministro neerlandés, declaró que es preciso evitar que Países Bajos contribuya, mediante actividades económicas, “a una ocupación ilegítima y al mantenimiento de los asentamientos ilegales”. El Consejo de Estado no ha planteado objeciones al veto, aunque sí sus dudas acerca de que sea viable aplicarlo.Los Estados miembros de la Unión Europea están divididos en este asunto, y Países Bajos se ha sumado ahora a España, Irlanda y Bélgica, que han aprobado la prohibición comercial de forma unilateral. En 2024, el Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas (TIJ) declaró que el control ejercido por Israel en los territorios palestinos ocupados “viola las leyes internacionales”. En especial, en el caso de la explotación de los recursos naturales y la política de asentamientos de los colonos.La UE no da el pasoLa UE lleva meses debatiendo para intentar acordar una postura conjunta sobre el comercio con los productos que llegan de las colonias israelíes en la Cisjordania ocupada, pero no se ha logrado ningún consenso. La Comisión Europea ha planteado a los Estados miembros tres opciones para restringir las importaciones: un régimen de licencias que exigiría certificar que esos bienes no proceden de las colonias; aranceles punitivos; y un veto comercial total sobre las importaciones procedentes de los territorios ocupados.Pero Bruselas sigue estancada en los debates. Alemania e Italia, por ejemplo, se oponen al veto, mientras que España e Irlanda lo apoyan. Así, ante la parálisis de las instituciones comunitarias, varios países han emprendido acciones por su cuenta.Uno de los últimos en hacerlo ha sido Bélgica, que el sábado pasado prohibió la importación de productos procedentes de los asentamientos israelíes ilegales. El anuncio se produjo en medio de la frustración de varios Estados miembros por la ausencia de reacción de Bruselas. “La Comisión ha puesto algunas opciones sobre la mesa, en dos páginas. Esto da la impresión de que es más un gesto simbólico que una intención genuina de avanzar”, criticó el ministro de Exteriores belga, Maxime Prévot, esta semana.El anuncio de Bélgica cumple con el compromiso que su Gobierno adquirió hace un año, cuando la masacre de Gaza estaba en todas las televisiones. Los detalles de su aplicación, sin embargo, siguen sin concretarse. De hecho, Bélgica augura que la medida, en solitario, no será efectiva en una UE donde funciona el mercado único. La UE tiene un acuerdo comercial con Israel desde 1995, por el que aplica aranceles reducidos a las importaciones israelíes (un pacto que algunos países abogan por revisar o incluso suspender, hasta ahora en vano). Los productos de los asentamientos no entran en ese acuerdo porque la ocupación militar israelí de Palestina es ilegal según el derecho internacional. Así, la Unión aplica la llamada “política de diferenciación” bajo la cual los productos de las colonias se identifican mediante un código postal y deberían pagar el arancel completo al entrar en la UE, pero esta política no ha logrado limitar demasiado el comercio, en parte porque los aranceles completos suelen ser bajos y la aplicación es débil, según varias fuentes.