Introducir el fútbol como deporte de masas en Estados Unidos no está siendo una tarea fácil pero, más allá de los ingentes esfuerzos de sir David Beckham, parece que la llegada de la Copa del Mundo de la FIFA este 2026, con el país como anfitrión junto a Canadá y México, ha sido el revulsivo que tantos esperaban. Las audiencias de los partidos, publicadas este miércoles, tres días después del silbato final, dejan claro que el interés se ha multiplicado. Solo a través de la televisión —sin contar las plataformas de streaming— un total de 62.800.000 espectadores siguieron el partido final entre España y Argentina, el más visto de la competición. Unos números muy superiores a los de anteriores mundiales y que ya son más altos que los de los grandes partidos de béisbol o baloncesto, deportes de seguimiento histórico.Según desglosan los datos de la consultora Nielsen, de esos casi 63 millones de espectadores unos 39 (en concreto, 38.937.000) lo vieron a través de la cadena Fox, que ha retransmitido todo el campeonato. En la prórroga, el momento más visto, llegaron a conectar con la cadena hasta 51.685.000 espectadores, según datos de la propia Fox. Esos 39 millones suponen la cifra más alta jamás registrada en cuanto a las retransmisiones de un partido de fútbol en Estados Unidos, además de un crecimiento de un 132% con respecto a las cifras de Catar 2022 (esa final Francia-Argentina la vieron 16,8 millones) y un 240% con respecto a Rusia 2018 (con el Francia-Croacia con 11,4 millones). No hay que olvidar que, además, por primera vez, la final tuvo un espectáculo de medio tiempo, al estilo de la Super Bowl y muy del gusto del público estadounidense, que también sirvió para atraer a espectadores.Fox ha ido batiendo sus propios récords, y ya logró superar los 30 millones de espectadores con el polémico cruce entre Estados Unidos y Bélgica en dieciseisavos de final, donde logró algo más de 33 millones de espectadores. De media, unos 7,7 millones han visto cada partido, unas cifras, de nuevo, mucho más altas que en Catar (3,6 millones de media) y en Rusia (2,8 millones). Si dos partidos lograron pasar de 30 millones de espectadores, nada menos que cinco superaron los 20 millones y 11 partidos los 15 millones. De hecho, ya el primero de su selección, el Paraguay-Estados Unidos del 12 de junio en Los Ángeles, se convirtió entonces en el más visto de la historia del fútbol en EE UU, con 18 millones de televidentes. Las selecciones locales norteamericanas han atraído a un buen número de espectadores, igual que estrellas como Messi, Lamine Yamal, Haaland o Mbappé. Todo ello supuso que el canal premium de Fox, llamado Fox One, lograra sumar 2,8 millones de suscriptores durante el mundial, la gran mayoría de ellos (el 93%) nuevos.Pero uno de los análisis más interesantes de estas cifras es que una enorme cantidad de espectadores vio el partido en Telemundo, es decir, en una retransmisión en español. Alrededor de 24 millones de aficionados siguieron la emisión por esa cadena, lo que supone un 166% más que la final de 2022. En un país con casi 60 millones de hispanohablantes, la comunidad se sintió identificada con la retransmisión por Telemundo, en un tono mucho más cercano al de los países latinos, con mucha más emoción y energía, y que, además, no tuvo anuncios en las pausas de hidratación. Esos 23.900.000 espectadores de la final convierten al partido en el más visto en español de la historia de Estados Unidos. En su plataforma de streaming, Peacock, lo siguieron 13,9 millones de espectadores.El segundo partido más visto, como no podía ser de otro modo, fue el encuentro en octavos en el que México fue vencido por Inglaterra, con 23,2 millones de seguidores, como explica la propia Telemundo en su web. Sus partidos fueron vistos por 6,3 millones de espectadores de media, lo que es supone un crecimiento del 143% con respecto al de Catar (con 2,6 millones de media). Con todo ello, hubo más de 700 horas de programación original, explican, y más de 2.250 millones de reproducciones en redes sociales, las cifras más elevadas de la historia. De ahí que, en la próxima temporada, Telemundo haya decidido comprar los derechos de emisión de la Champions League, la gran competición europea.Cabe destacar que Nielsen ha actualizado su modelo de recuento de audiencias, como explica The New York Times. Ahora tiene más presente que este tipo de eventos van más allá de una sola persona mirando un televisor, y por tanto tiene en cuenta los eventos, las fiestas, los bares y restaurantes y cómo se reúnen decenas o incluso cientos o miles de personas para ver estos espectáculos deportivos y sociales.Pese a todo, las cifras en Estados Unidos todavía no alcanzan a las de la Super Bowl, con toda lógica, en cualquier caso, porque la final de la liga de fútbol americano (que este año logró hasta 125 millones de seguidores en el descanso con el megashow del puertorriqueño Bad Bunny) es un acontecimiento histórico desde hace casi 60 años, de gran calado popular. Pero sí que alcanza y que incluso supera cifras como las de los grandes encuentros del béisbol (el partido decisivo entre los Dodgers y los Blue Jays logró 27 millones de espectadores) o del baloncesto (el triunfo de los Knicks de Nueva York fue visto por unos 25 millones de personas, con picos máximos de 33 millones).Por el momento se desconocen las cifras de audiencia global, puesto que la FIFA no las ha dado aun. En 2022 la final en la que Argentina se impuso a Francia la vieron 1.420 millones de espectadores en todo el mundo.
El Mundial ha atraído a más espectadores que los Knicks o los Dodgers: récord de 63 millones en el España-Argentina
El partido final de la Copa de la FIFA fue el encuentro futbolístico más visto en televisión de la historia de EE UU, con 39 millones de seguidores en Fox y 24 en Telemundo, en español














