Noticia Exclusivo suscriptores Capturas, manifestaciones, cambios de ruta y siniestros llegan a operadores del sistema. Centro de Control de TransMilenio. Foto: GerixónPERIODISTA DE BOGOTÁ22.07.2026 12:55 Actualizado: 22.07.2026 13:23
Usted se sube a un TransMilenio. Da igual si el reloj marca las 4 de la mañana o las 11 de la noche. Desde ese momento, 32.000 ojos comienzan a seguir cada uno de sus movimientos: si espera un bus, cambia de vagón, valida su pasaje, cruza un torniquete o sale de la estación. Nada pasa inadvertido para las cámaras que hacen parte del Centro de Control de TransMilenio.Desde el cuarto piso de una torre de 72 metros de altura ubicada en la calle 26 de Bogotá, se encuentra el corazón de la vigilancia del transporte público de la ciudad. Detrás de unas puertas de vidrio, custodiadas por personal de seguridad, decenas de computadores y enormes pantallas replican, en tiempo real, las imágenes que captan las cámaras distribuidas por todo el sistema. LEA TAMBIÉN Es a partir de lo que revelan esas pantallas que se toman las decisiones para dar continuidad a la operación de los buses rojos que recorren las grandes troncales de Bogotá, de los vehículos azules que entran y salen de los barrios y de las cabinas de TransMiCable, que avanzan sobre las montañas de Ciudad Bolívar.“Acá también se atienden todas las novedades del sistema articuladas con las entidades del distrito, como la Secretaría de Movilidad, Secretaría de Seguridad, el Metro y la Policía. Esto también responde a todas las necesidades y a lo que pasa en la ciudad”, señaló Jaime Monroy, subgerente de operaciones de TransMilenio.La jornada comienza mucho antes de que el primer pasajero cruce un torniquete. A las 3:30 de la mañana llega el primer turno en el centro de control y, desde ese momento, la sala permanece en funcionamiento. Tres relevos de personal se alternan durante el día para acompañar el ritmo del sistema. El silencio casi nunca existe en la sala de control. Cada pocos segundos una voz se escucha por los radios para anunciar un desvío, reportar un retraso o pedir una instrucción.El Centro de Control de TransMilenio cuenta con 32.000 cámaras. Foto:Gerixon Villamizar. El Tiempo.Sobre varias pantallas aparecen líneas verdes, amarillas y rojas que cambian de color a cada instante. Cada una representa una ruta y revela qué tan lejos está de cumplir la programación prevista. Si un semáforo demora más de lo habitual, ocurre un siniestro o aparece cualquier novedad en la vía, las líneas cambian y los operadores intervienen. Desde allí regulan la operación para que la oferta de buses se ajuste, en tiempo real, a lo que está ocurriendo en las calles.Cada técnico tiene bajo su responsabilidad entre 80 y 100 buses. En las horas pico, cuando prácticamente toda la flota está en circulación, el trabajo se multiplica. En las horas valle, en cambio, la operación disminuye y solo circula el 60 por ciento de los vehículos. LEA TAMBIÉN Con un clic, cualquiera de esos buses deja de ser un punto en el mapa. En la pantalla aparece el nombre del conductor, la ruta que está operando y la posibilidad de establecer comunicación inmediata. Otro monitor muestra la velocidad. Allí los operadores siguen, en tiempo real, cómo avanzan los buses por distintos corredores. En caso de que un conductor sobrepase los límites establecidos se envía una alarma y en caso de reincidencia se toman medidas con el personal.Los buses más nuevos también observan a quien los conduce. Las cámaras frontales utilizan inteligencia artificial para identificar bostezos repetitivos, señales de microsueño y otros comportamientos que puedan poner en riesgo la operación. Cuando el sistema detecta alguna anomalía, el Centro de Control se comunica con el conductor, verifica su estado de salud y mantiene un seguimiento. Si la conducta se repite, el conductor es relevado y no vuelve a operar hasta recibir una nueva capacitación.En otra pantalla se integra la plataforma Suanet, desarrollada por la Secretaría Distrital de Movilidad. Allí llegan las alertas de la línea 123, los reportes de Bomberos, el estado del clima, las cámaras de los semáforos y la información de tráfico de Google Maps y Waze. Para los buses zonales, que comparten la vía con el resto de los vehículos, esos datos permiten anticipar trancones, siniestros o reducciones de velocidad y decidir desvíos antes de que las rutas queden atrapadas en la congestión.Centro de Control de TransMilenio. Foto:TransMilenioUna papa bomba, un robo y una emergenciaUn robo. Una amenaza. Un caso de violencia de género. Todo puede comenzar con un botón del tamaño de una moneda. Basta con que el conductor lo oprima para que, a kilómetros de distancia, las alertas se enciendan en el centro de control.En la misma sala también hay un espacio reservado para la Policía. Dos uniformados permanecen allí durante las horas valle y tres durante las horas pico. Desde ese puesto mantienen comunicación permanente con los policías desplegados en las estaciones, pero también con el resto de la Policía Metropolitana. Si una cámara detecta una novedad o un conductor activa el botón de pánico, la alerta llega de inmediato a ese punto y comienza la articulación con los equipos en terreno.Según la Alcaldía de Bogotá, en lo corrido de 2026, un total de 959 personas fueron capturadas por diferentes delitos cometidos en el sistema de transporte masivo TransMilenio. De ellas, 878 fueron sorprendidas en flagrancia, mientras que las otras 81 fueron detenidas en cumplimiento de una orden judicial. LEA TAMBIÉN En otro punto de la ciudad suena un estruendo y sobre una troncal del sistema se eleva una nube de humo blanco: acaba de explotar una papa bomba. Desde el centro de control, cada uno de esos episodios obliga a realizar un desvío, el cierre de una estación o el retorno anticipado de una ruta.Para Miguel Ángel Espinosa, líder de operación del Centro de Control, las manifestaciones representan uno de los mayores desafíos para mantener en funcionamiento el sistema, sin importar la causa que las motive. Aunque muchas se desarrollan de manera pacífica, todas obligan a ajustar la operación."Una manifestación hace una afectación total al sistema. Si ocurre sobre una troncal, tenemos que empezar a buscar desvíos desde mucho más atrás, cerrar estaciones o hacer retornos en otros puntos. El principio fundamental de TransMilenio es la seguridad del sistema: de los usuarios, de los conductores y de la comunidad en general", indicó Espinosa.Centro de Control de TransMilenio. Foto:Gerixon Villamizar. El Tiempo.Durante el estallido social de 2021, Miguel recuerda que la dificultad era aún mayor porque las afectaciones no tenían un único punto. "No sabíamos en qué momento nos iban a afectar en un lugar determinado", señaló. Actualmente, antes de decidir si una estación se cierra o una ruta cambia de recorrido, la información llega desde la Secretaría de Movilidad, la Policía, los recorredores motorizados, el personal en vía e, incluso, de los mismos conductores, que reportan cualquier aglomeración fuera de lo habitual.Son miles los usuarios que resultan afectados cada vez que una manifestación obliga a desviar la operación. Para muchos, la única alternativa es bajarse del bus y continuar el recorrido a pie. Solo el pasado 21 de junio, tras las elecciones presidenciales, TransMilenio reportó que 183.000 usuarios fueron impactados luego de que, hacia las 8:00 de la noche, cientos de manifestantes se concentraran en el acceso de la calle 26 de la Universidad Nacional, lo que obligó a modificar la operación del sistema. LEA TAMBIÉN El Centro de Control también tiene su propio protocolo para enfrentar las contingencias. Cuando se trata de una novedad cotidiana, la operación permanece en nivel uno y las decisiones las toma el equipo que ocupa la sala.Si la situación supera esa capacidad, una manifestación o una alteración importante del orden público, se activa un segundo nivel que incorpora a directivos de TransMilenio y de otras entidades del Distrito.El tercer nivel queda reservado para eventos de gran impacto sobre la movilidad de Bogotá. En ese momento la coordinación ya no depende únicamente del Centro de Control, también involucra a la alta dirección de TransMilenio y al alcalde de la ciudad.TATIANA MORENO QUINTERO REDACCIÓN BOGOTÁ Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









