La amenaza de la milicia hutí de Yemen, apoyada por el régimen iraní, de cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb (en castellano se traduciría como Puerta de las Lágrimas) significaría que el 7% del suministro de crudo global quedaría totalmente interrumpido, lo que provocaría otro shock energético. Arabia Saudí, el mayor exportador de crudo del Golfo Pérsico, está acorralado y esta ruta es uno de los corredores de exportación de crudo más importantes del mundo.Con el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, tras los ataques de Estados Unidos e Irán el pasado 28 de febrero, el reino saudí bombeaba su petróleo por un oleoducto hacia su costa occidental. Se cifra que hacía circular por la tubería 3,65 millones de barriles al día en el mes de mayo. Luego, exportaban este crudo a través de Yambú, por el Mar Rojo, hasta Asia. Esto equivaldría, más o menos, a la mitad del total de las exportaciones del país antes del conflicto.

Precisamente, esta destreza de Arabia Saudí para dar salida a su petróleo fue lo que evitó que el suministro mundial de crudo se viera interrumpido por la guerra de Irán y se aliviara el shock energético que desencadenaría una espiral inflacionaria mundial.

Hasta ahora, los hutíes de Yemen no habían entrado en el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, pero la milicia, que tiene el control de gran parte del país, movió ficha y anunció a principios de esta misma semana el bloqueo marítimo al reino saudí en el mar Rojo.