Ni las bajas temperaturas ni la persistente llovizna lograron frenar la celebración. Piko Frank reunió a unas 50 mil personas frente al escenario principal de la Bienal Internacional de Escultura 2026, en Resistencia, y encabezó un espectáculo atravesado por el chamamé, la chacarera, la identidad chaqueña y un inesperado cruce con el rock nacional.
Con el acordeón al pecho, el artista nacido en Juan José Castelli convirtió su primera presentación en la Bienal en una reivindicación de la cultura de El Impenetrable, ante una multitud que permaneció en el predio para bailar y cantar pese a las condiciones climáticas. “Nuestra música es intrínseca de los pueblos. Es la esencia de nuestro Chaco Impenetrable que brota de entre los dedos callosos de algún viejo acordeonista”, expresó durante el recital.
Conocido como el “Orgullo de Castelli”, Frank resumió su identidad artística con una proclama que despertó una de las primeras grandes ovaciones de la noche. “Señores, yo soy de Chaco, soy copla, soy chacarera. Yo soy del Impenetrable, soy acordeón verdulera”, manifestó desde el escenario.
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