Director de Azabache Caracciolo Abogados. Abogado especializado en litigios penales; antiguo profesor de la Universidad Católica y de la Academia...

Estamos a días del inicio del gobierno de la señora Fujimori. Con más de quince años preparándose para esto, es de esperarse que haya entendido la diferencia entre ser oposición, gobernar a través de otras y otros y ser gobierno. El concepto duro de esa diferencia es el equilibrio constructivo. No se puede gobernar demoliendo instituciones. Para gobernar es imprescindible aprender a crear valor y hacerlo sostenible. Ese es el ejercicio que incumplió el primer fujimorismo si seguimos al Jaime de Althaus de “La promesa de la democracia”. Ese es el desafío más importante del régimen que se instala en julio: dejar de ser lo que ha sido y desprenderse por completo de las deudas y compromisos adquiridos en el periodo de demolición del que debemos terminar de salir.

La reaparición en la escena de Luis Carranza, anunciado como asesor del gobierno, de Elmer Cuba como posible encargado del MEF y la renovación del mandato de Julio Velarde al frente del BCR, son señales que indican que el aseguramiento del equilibrio fiscal y la administración prudente de las reservas están en el listado de tareas del próximo gobierno. Suma en la misma dirección la rectificación o, si se prefiere, el “ajuste” de la línea de jurisprudencia del Tribunal Constitucional sobre las competencias en la generación del gasto público que el Congreso jamás debió invadir.