A los 28 años, Carolina Cedeño ha aprendido que los sueños no siempre siguen una línea recta, pero que con esfuerzo se puede construir un camino propio.Su historia no empezó en las avenidas de Guayaquil, sino en Ventanas (Los Ríos), una ciudad donde la vida corre a otro ritmo y donde Carolina dio sus primeros pasos antes de convertirse en una experta en colorimetría y dueña de su propio negocio que lleva su nombre.‘Si me voy a dedicar a esto, debo ser el dueño’: el éxito de Jhosue Pilco tras una inversión de $ 900‘Si me voy a dedicar a esto, debo ser el dueño’: el éxito de Jhosue Pilco tras una inversión de $ 900 ‘Si me voy a dedicar a esto, debo ser el dueño’: el éxito de Jhosue Pilco tras una inversión de $ 900Se graduó como licenciada en Comunicación Social y su meta era clara: ser periodista y reportera en Guayaquil. Sin embargo, la llegada de la pandemia de COVID-19 cambió sus planes y la obligó a regresar a su tierra natal. Publicidad“Mi mamá me dice: ‘Mira, hasta que la pandemia pase, vente a Ventanas’”, recuerda Carolina sobre ese momento de incertidumbre.Aunque siempre le había gustado el mundo de la belleza y sabía lo básico de maquillaje y peinados, nunca imaginó que ese pasatiempo se convertiría en su actual profesión.Su avance fue paso a paso. Empezó ayudando a una amiga de forma empírica. “Yo le digo: ‘Es que yo no tengo tanta experiencia en estas cosas’. Ella me dijo: ‘No importa, yo te enseño’”, relata la mujer.PublicidadPublicidadLuego de trabajar en empresas privadas y ahorrando con esfuerzo, decidió regresar a Guayaquil con la idea de ejercer el periodismo, pero las puertas no se abrieron como esperaba. No tuvo otro camino que buscar otras opciones en empresas privadas distintas a lo que ella estudió. Por su mente pasó la idea de ahorrar su liquidación y dinero extra para comprar un carro que le pedían para el trabajo o cumplir el sueño de su propio local. Carolina eligió lo segundo y, con una inversión inicial de unos $ 15.000 dólares, abrió su salón en el 2024.Dominio del colorEl inicio no fue fácil. Al principio, Carolina no tenía todo el conocimiento técnico y dependía totalmente de su personal. Cuando surgían problemas con los tintes o el trato a los clientes, ella no sabía cómo responder. Además, se dio cuenta de que Guayaquil era un mercado muy distinto a Ventanas.“El target de exigencia acá en Guayaquil es mucho más grande... Te exigen hasta el color de la toalla”, explica sobre el choque cultural de negocios.Ante estos retos, decidió que no podía ser solo la dueña que mira desde afuera; tenía que ser la mejor en lo que hacía. Y entonces se inscribió en una escuela de color para especializarse en colorimetría.PublicidadEntender las fórmulas químicas del cabello fue un desafío, especialmente porque ella siempre había evitado las matemáticas. “Yo les huía a las matemáticas, y el tema del cabello son puras fórmulas”, confiesa entre risas.Renunció a su trabajo como contadora y hoy vive de hacer retratos de mascotas: “Mi mayor lucha fue vencer el miedo”A los problemas técnicos se sumaron los logísticos. Su primer local en la Alborada sufrió por la humedad y la falta de seguridad, lo que casi la lleva a rendirse. Hubo meses en los que los ingresos no alcanzaban ni para la mitad del arriendo.En esos momentos difíciles, Carolina usaba el sueldo de un segundo trabajo para mantener a flote su salón. Esa perseverancia la llevó a mudarse a un lugar más privado y seguro, donde su negocio empezó a despegar con fuerza.Próximos proyectosCarolina ha implementado tecnologías como el capilógrafo y estudia tricología para no solo embellecer el cabello, sino cuidar la salud del cuero cabelludo. Ha aprendido que el éxito no está solo en un buen corte, sino en el acompañamiento. “Esto funciona, estar pendiente del cliente, preguntarle... Hacer que el cliente se sienta acogido”, afirma. Ahora sus proyectos incluyen abrir sucursales en las principales ciudades del país, como Quito y Cuenca. “Los negocios exitosos no nacen de la perfección, sino de la perseverancia”, asegura. (I)
De Ventanas a Guayaquil: la joven que cambió el periodismo por la belleza y hoy impulsa una marca con su nombre
Carolina Cedeño pasó de buscar noticias a ser ella misma la noticia de perseverancia.










