Entrevista no vistaPublicista legendario del cine espa�ol y promotor de referencia de la noche madrile�a. Tras dedicar un libro a su padre, publica 'C�mo sobrevivir a una madre' (Ocho y Medio), sobre la problem�tica relaci�n con su progenitoraJavier Bellot.Actualizado Mi�rcoles,
julio
09:08�Qu� tienen las madres que nunca nos cansamos de hablar de ellas?Es que la madre es lo mejor y lo peor que nos pasa en esta vida. Aunque salimos de ella y aunque el cord�n umbilical se rompa f�sicamente, nunca desaparece ese flujo de energ�a. Siempre est�s unido a tu madre. Y es tu mayor amiga o tu mayor enemiga. Es la persona que m�s te puede querer o que m�s da�o te puede hacer, voluntariamente o involuntariamente. La madre siempre nos duele, queramos o no.�D�nde nace este libro?Yo viv�a en Rep�blica Dominicana, vine a pasar la Navidad y vi que ya estaba mal. Sab�a que ten�a c�ncer, pero lo llevaba muy bien. Me qued� ego�stamente en Madrid. Por pensar en las seis horas de avi�n llorando porque se muri� mi madre y yo no hab�a estado... La cosa del hijo doliente y dolido, de ser el protagonista de la historia. Y claro, la protagonista de esa historia era ella. Y bien que lo aprovech�. Fue una gran dama de la tragedia. Porque en el libro hay mucho dolor, pero tambi�n m�s momentos de risa que de pena. Todos los momentos duros han terminado siendo divertidos.�Por qu� necesitamos ese humor?No puedes vivir en el drama continuamente. Es una de las virtudes del ser humano: darle la vuelta a la tortilla y hacer de cualquier drama una comedia. Si no, estar�amos extinguidos como especie.Este volumen llega despu�s de otro que le dedic� a su padre.Siempre ten�a cosas escritas: libros para publicar, series... pero nunca hab�a escrito sobre m�. Y me acord� de una frase que me hab�a dicho mi padre unos meses antes de morir: "Hijo, quiero que me ayudes a ser como t�". Y claro, eso no era validaci�n, era mucho m�s. Nunca habr�a esperado que mi padre me dijera eso.�Cu�l de los dos fue m�s dif�cil de escribir?Aunque mi madre y yo nos llev�bamos mucho mejor, fue m�s duro. Yo ten�a escrito el libro en el mismo tono que el de mi padre, pero cuando empec� a corregir, era la voz de mi madre diciendo: "Eso no fue as�". Y yo: "A ver, no te metas en mi cabeza como una m�quina quitanieves". Porque era a deg�ello. Y ya no tuve m�s remedio que establecer una conversaci�n con ella. Cuando acab� la correcci�n, enferm�. En el momento que puse el �ltimo punto, no sent�a la carne ni el hueso. Era una cosa rar�sima. Y un amigo me dijo: "Has estado paseando a un muerto cuatro meses, �c�mo quieres estar?". �Qu� recuerdos le vienen ahora de ella?Mi madre no se perdi� una. Iba conmigo a playas nudistas. Y mis amigos me dec�an: "�Esa se�ora es amiga tuya?". "No, es mi madre". Era una mujer muy viva, muy fresca, y se le agri� el car�cter. Se sent�a sola. Y eso me pon�a de los nervios. Que llamara a alguien por tel�fono y dijera: "Aqu� estoy, hija, solita. Solita estoy". Y yo en la habitaci�n de al lado y mi padre en el sal�n de enfrente. Se hizo tremendamente ego�sta, que no lo era. Hab�a que estar con ella todo el tiempo. Convenc� a los m�dicos para que la viera un psiquiatra. Tengo fotos de ella esperando en la consulta, de morros. El m�dico le hizo preguntas y le recet� no s� cu�ntas pastillas. Y cuando salimos, me solt�: "�Se cree que yo me he tomado esas pastillas para quedarme gilipollas? Eso nada, me queda poco de vida, pero yo la quiero vivir. Ya est�, ya me ha visitado el psiquiatra. Yo tengo c�ncer, no estoy loca".�C�mo fue su final?El d�a antes de morirse le dijo a mi hermana que la bajara a los chinos a hacerse las u�as. Ten�a unas manos maravillosas, como las de la Jurado. Y cuando la ingresaron, se las quitaron. Lo que todav�a no entiendo es por qu� vivi� tanto. Esa necesidad de seguir. Era una mujer imponente, y lleg� a pesar 25 kilos. Ven�a por las noches a que yo le pusiera el pa�al, con el camis�n cogido hasta arriba, y yo dec�a: "Mam�, �y esos pellejos?" Era brutal el deterioro f�sico viviendo con alguien a quien quieres tanto. Yo no llor� el d�a que se muri� mi madre. Fue una liberaci�n. Sobre todo para ella.Dentro de poco se cumplir� un a�o de la muerte de Javi Cid, compa�ero nuestro y amigo suyo.Le conoc� de becario. Llevaba una pel�cula, yo creo que era ‘Sin noticias de Dios’ y le di una entrevista con Pen�lope Cruz. Fue al peri�dico con su entrevista con Pen�lope y eso le abri� muchas puertas. Hemos coincidido mucho, por fiesta, por trabajo, por todo. Era una persona maravillosa. Y divertid�simo. Vino a casa hace justo un a�o, poco antes de aquello. Porque yo, durante la enfermedad de mis padres, hice un m�ster de coaching, otro de PNL, otro de sanaci�n energ�tica y espiritual... ten�a que hacer algo -si no, me mor�a-. Y paso consulta. Le invit� a una sesi�n, vino, y se qued� muy bien.�Es usted esot�rico?Bastante. Si no, �c�mo voy a hablar con mi madre?Est� usted preparando la tercera parte de la trilog�a, con sus propias experiencias personales. Que, supongo, tendr� mucho que contar.Yo he hecho toda la vida lo que me ha dado la gana. Pero he tenido sentimiento de culpa... Me llamaba mi madre y le dec�a: "Mam�, que voy a la sierra". Y ella: "Hijo, con el pedo que tienes, acu�state y no vayas a ning�n sitio". O sea, yo no ocultaba nada. Mis padres sab�an todo de m�. Porque era p�blico, adem�s. Yo ven�a con mis parejas a comer, a cenar, a pasar las Nochebuenas. He llevado discotecas y todos los bares m�s modernos de la �poca, he trabajado en radio, en televisi�n, en un peri�dico... He estado a�os saliendo todas las noches. No s� ni c�mo estoy vivo.Muchos como usted no lo pueden contar.En mi generaci�n est�n casi todos muertos. Por una cosa o por otra. Por infartos, adicciones...�Y por qu� cree que usted ha logrado seguir aqu�?Siempre he llevado una vida muy sana. He salido de noche, pero me he ido al gimnasio a las 7 de la ma�ana. Aunque fuera sin dormir. Ahora ya no corro tanto porque me dijo el m�dico que procure no hacerlo, por la rodilla. Y siempre he llevado una alimentaci�n, no voy a decir que sana -porque ya no sabes lo que es sano y lo que no- pero s� coherente. Mi madre ten�a una frase que est� en el libro: uno no se muere hasta que le llegue la hora, por muchos m�ritos que haga. Yo creo que venimos con fecha de caducidad, como los yogures. Pero creo que tambi�n es la cabeza, c�mo hagas las cosas. He sabido parar, he sabido irme de los sitios. Ahora no fumo, no bebo, no... Pero me he fumado la Tabacalera entera, he bebido la Mahou hasta que se qued� sin reservas y me he metido Colombia y Venezuela. Y si hab�a una droga nueva, pues soy curioso. Pero aqu� estamos.�Qu� aprende uno de trabajar en el ‘show business’?Que el ser humano es muy ego�sta. Somos chup�pteros. Yo lo ten�a muy separado, posiblemente por eso estoy vivo y no afectado de la cabeza. Para la gente trabajar es un castigo; el d�a que empez� a serlo para m�, lo dej�. Porque yo me divert�a trabajando. Pero una cosa era eso y otra era mi casa. Llegaba a mi casa, me vest�a de blanco, encend�a una vela y me iba a leer o a meditar. Ah� no entraba nadie. Supe crearme una burbuja.�C�mo?No tengo amigos famosos -alguno s�., a lo mejor esa es la clave. Es que los actores tienen un problema: viven ellos y su personaje. Entonces, tienes que tener muy bien amueblada la cabeza cuando est�s trabajando con el actor y cuando est�s con la persona.Habr� visto usted de todo.He estado en estrenos poniendo gafas de sol a todos los actores porque no estaban en condiciones de que les hicieran fotos. He vivido en un mundo de libertad, no te voy a decir absoluta, pero bastante. No hab�a m�viles. He trabajado con casi todo el mundo. He hecho las diez primeras pel�culas de casi todos los que ahora est�n ah�: ‘Tesis’, ‘Salto al vac�o’, ‘Solas’, ‘Los amantes del c�rculo polar’... Claro, es experiencia, es vida. Ahora me siento con alguien y ya s� hasta lo que va a pensar. Es una ‘mili’ muy intensa en la que llevo 40 a�os.









