Los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional han desarticulado el pasado 7 de julio una organización dedicada exclusivamente al tráfico de armas y munición que operaba desde Cataluña. La investigación ha detenido a nueve personas y confiscado 45 armas largas y cortas, una granada, miles de cartuchos de distintos calibres, incluida munición de guerra y abundante material explosivo, con precios entre 4.000 y más de 100.000 euros. El principal investigado coordinaba la actividad desde la prisión de Quatre Camins, donde cumple condena por un homicidio desde 2009 y contaba con la colaboración de su entorno familiar. Según los responsables por la investigación policial, coordinada entre los dos cuerpos policiales, la hija se encargaba de promocionar el material en distintos canales de venta en Whatsapp, Telegram y Signal, mientras que la madre era la distribución de los productos en distintos puntos de la ciudad. “Nos sorprendió la naturalidad que la actuaban con entregas en parkings de zonas comerciales o supermercados, sin que nadie lo percibiera”, ha afirmado fuentes de la investigación durante rueda de prensa este miércoles. La investigación, iniciada a raíz de otra operación abierta en diciembre de 2025 contra una organización criminal con actividad en Cataluña y el resto de España, permitió identificar en enero de este año al supuesto líder de la red, un hombre español de 37 años que, pese a estar encarcelado, mantenía una intensa comunicación con el exterior mediante teléfonos móviles introducidos ilegalmente en el centro penitenciario. Los Mossos consideran la operación una investigación “única” por centrarse de forma exclusiva en el tráfico de armas. El núcleo familiar Uno de los aspectos que más ha sorprendido a los investigadores fue el papel de la hija del principal investigado. Además de participar en la logística del tráfico, era la encargada del “marketing” del negocio. Grababa vídeos manipulando las armas, explicaba sus características y mostraba su funcionamiento. Posteriormente enviaba las grabaciones a su padre, que las reenviaba a potenciales compradores vinculados al crimen organizado. Según han explicado, la red estaba estructurada en torno a dos niveles: en el primero “el núcleo familiar” que lideraba el hombre encarcelado con su pareja y su hija. En el segundo, una red de colaboradores e intermediarios se encargaba de localizar las armas que solicitaban los compradores. Todas las armas estaban disponibles en la casa de la familia, la mayoría de ellas en el coche aparcado frente al edificio, lo que para los Mossos era un ejemplo más de la “naturalidad” con la que operaba el grupo.Venta bajo demandaLa organización trabajaba bajo demanda. “La limitación del grupo no era los tipos de armas solicitados sino el precio de los productos”, han asegurado las fuentes policiales. Cuando un cliente solicitaba un arma concreta, el líder activaba su “amplia red de colaboradores” capaz de localizar prácticamente cualquier modelo. Entre el material ofrecido han sido confiscados fusiles tipo AR-15 y AK-47, escopetas de gran capacidad letal, armas cortas, granadas y munición de guerra. Los precios oscilaban entre los 4.000 y más de 100.000 euros, en función del tipo de arma y de la cantidad de munición que acompañaba. Los investigadores han subrayado que los compradores “no eran particulares ni coleccionistas”, sino organizaciones criminales. La red había realizado operaciones con destino a Cataluña, la Comunidad Valenciana, Madrid y Francia, por lo que consideran que la operación ha permitido interrumpir una “importante cadena de abastecimiento de armas para el crimen organizado”.Durante la incautación, los cuerpos policiales han encontrado 45 armas, de las que 38 eran cortas falsificadas. “La falsificación estaba tan bien hecha que a los compradores no les importaba que el arma no fuera original”, han señalado. La investigación continúa abierta, especialmente en su vertiente económica y en la red distribuida por otros territorios de España.
Desarticulada una red de tráfico de armas dirigida desde la cárcel por un preso con ayuda familiar
La hija grababa vídeos para mostrar el funcionamiento del arsenal, que incluía munición de guerra y se vendía por más de 4.000 euros








