Análisis Exclusivo suscriptores Ante la elevada inflación que se registra en el país, el Banco de la República ha ubicado su tasa de interés en el 12 por ciento.Vía 4G Santana–Mocoa–Neiva. Foto: ANIPERIODISTA ECONÓMICA22.07.2026 05:30 Actualizado: 22.07.2026 05:30
El debate sobre cuál es el nivel óptimo de la tasa de interés del Banco de la República trasciende la coyuntura macroeconómica e incide de forma directa en el desarrollo de la infraestructura nacional, según detalla un análisis de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI).Si bien una tasa baja corre el riesgo de reactivar presiones inflacionarias y una tasa alta frena el crédito y el consumo, los sectores intensivos en capital enfrentan un desafío aún mayor: la desconexión entre la política monetaria de corto plazo y las condiciones de financiamiento que requieren los proyectos de infraestructura.Esta discusión adquiere relevancia tras el severo episodio inflacionario que atravesó el país. Choques de oferta globales, el encarecimiento de insumos, tensiones geopolíticas y la presión sobre la demanda llevaron la inflación a un pico del 13,25 por ciento en marzo de 2023.En respuesta, el Emisor aplicó un fuerte ajuste monetario elevando su tasa hasta el 13,25 por ciento. Aunque el costo de vida cedió paulatinamente hasta el 5,1 por ciento en diciembre de 2025, el reciente repunte al 6,14 por ciento registrado en junio de 2026 confirma que la convergencia hacia la meta del 3 por ciento sigue enfrentando desafíos en el corto plazo. LEA TAMBIÉN Vía 4G Pacífico 1. Foto:Agencia Nacional de InfraestructuraSin embargo, para los sectores de capital intensivo, como es el caso de la infraestructura, el foco de atención va mucho más allá de las fluctuaciones de la inflación y la tasa de intervención del Emisor, que actualmente está en 12 por ciento.De acuerdo con la CCI, la construcción de autopistas, sistemas ferroviarios, viaductos, aeropuertos, complejos portuarios e infraestructura energética no se planea ni se amortiza en ciclos de meses o pocos años.Estas iniciativas requieren esquemas de financiamiento sostenidos a horizontes de diez, veinte o incluso treinta años. En este entorno, la tasa de política monetaria es solo una pieza dentro de una red financiera mucho más amplia.Para aproximarse al verdadero costo del financiamiento de largo plazo en Colombia, los agentes del mercado monitorean la rentabilidad de los Títulos de Tesorería (TES) con vencimiento a 10 años. LEA TAMBIÉN Autopistas del Café Foto:Autopistas del CaféA diferencia de las tasas fijadas por el Banco de la República para regular la liquidez inmediata, el rendimiento de los TES refleja las expectativas del mercado a largo plazo sobre múltiples fundamentos macroeconómicos.En ellos se compilan las proyecciones inflacionarias lejanas, las necesidades del Gobierno Nacional para financiar su endeudamiento público, la postura fiscal del país, el comportamiento de las tasas de interés internacionales y la percepción general de riesgo soberano de los inversionistas.El comportamiento histórico del diferencial o spread entre el rendimiento de los TES a 10 años y la tasa de política monetaria permite vislumbrar cómo se percibe el riesgo en el país.Entre 2019 y 2022, este diferencial se mantuvo marcadamente positivo, promediando 5,2 puntos porcentuales. Durante este lapso, los inversionistas exigieron un rendimiento sustancialmente superior al de la tasa del Emisor para adquirir deuda soberana colombiana de largo plazo, reflejando elevados temores por el deterioro fiscal postpandemia y la incertidumbre en los mercados internacionales. LEA TAMBIÉN Vías 4G Foto:ANIPosteriormente, entre 2023 y el transcurso de 2024, el diferencial se tornó negativo cuando la tasa del Banco de la República tocó su techo máximo y los mercados comenzaron a descontar un inevitable proceso de relajación monetaria, lo que provocó una caída más rápida en los rendimientos de los TES.Sin embargo, durante 2025 y los meses transcurridos de 2026, el diferencial retornó a terreno positivo, promediando cerca de 2,5 puntos porcentuales. Este ajuste evidencia que, pese a los recortes o variaciones de la tasa de interés, el financiamiento a largo plazo sigue atado a la incertidumbre sobre la sostenibilidad fiscal del Gobierno, el impacto del calendario electoral sobre la prima de riesgo y las condiciones externas de crédito.Esta desconexión relativa entre las tasas de corto plazo y el costo de capital a largo plazo tiene un impacto directo sobre la viabilidad de la infraestructura nacional. Cuando los rendimientos de la deuda de largo plazo se mantienen en niveles elevados por presiones fiscales o dudas sobre la estabilidad macroeconómica, el costo del crédito para proyectos de infraestructura aumenta.Un mayor costo de endeudamiento eleva la exigencia de rentabilidad por parte de los inversionistas, lo que encarece la ejecución de las obras y dificulta alcanzar los cierres financieros indispensables para dar inicio a la construcción. LEA TAMBIÉN Vía 4G Santana–Mocoa–Neiva. Foto:ANIEn definitiva, la CCI destaca que la superación gradual de la crisis inflacionaria es un avance indispensable, pero no suficiente para reactivar a pleno motor la infraestructura del país.La evolución del sector dependerá no solo de los recortes que trace el Banco de la República, sino de la capacidad del país para fortalecer sus fundamentos macroeconómicos, recuperar la confianza de los inversionistas, consolidar la disciplina fiscal y estabilizar la prima de riesgo.Como señala el análisis de la CCI, solo un entorno de certidumbre financiera a largo plazo permitirá estructurar el crédito necesario para reactivar las grandes obras en Colombia.Esta necesidad adquiere un carácter crítico tras cuatro años de desaceleración en el sector, en los que la vía El Estanquillo – Popayán figura como el único megaproyecto vial adjudicado durante el gobierno de Gustavo Petro. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










