Para Alfredo Millá, presidente del Instituto de Estudios Económicos de Alicante (INECA), “los datos del trimestre confirman que Alicante crece, pero la renta por habitante sigue por debajo de la media española; hay que crecer de otra manera para que el bienestar llegue a todos los estamentos sociales”.El mensaje no es nuevo, pero el paso del tiempo lo convierte en más necesario. ¿Es comprensible la inacción frente a la terca evidencia de que el modelo económico que sostiene el crecimiento de la provincia en los grandes números impide una mejor distribución de la renta disponible?“Una lectura honesta de los datos obliga a distinguir entre el crecimiento en volumen -que es real e incuestionable- y la mejora en calidad de vida, que sigue siendo insuficiente e inequitativa”, apunta Millá.“Una lectura honesta de los datos obliga a distinguir entre el crecimiento en volumen -real e incuestionable- y la mejora en calidad de vida, que sigue siendo insuficiente e inequitativa”Alfredo MilláPresidente de INECAPero ¿qué dicen los datos? Por un lado, el Informe de Coyuntura correspondiente al primer trimestre del año revela que la provincia de Alicante cerró el primer trimestre de 2026 con sus mejores cifras históricas de empleo: 750.879 afiliados a la Seguridad Social, máximo para el mes de marzo, un crecimiento empresarial del 30,3% en la constitución de nuevas sociedades y un tráfico aeroportuario que supera los 3,9 millones de pasajeros con un avance del 6,6%, más del doble del ritmo nacional. El paro registrado alcanza en marzo su mínimo histórico absoluto con 117.064 desempleados, resultado de una reducción sostenida que acumula ya trece años y que supone una caída media de unos 720 parados al mes desde 2013.El director general de Estudios y Proyectos de INECA, Santiago Carbó, afirma que los datos del primer trimestre muestran una economía provincial con una notable capacidad de adaptación en un entorno todavía incierto. Carbó puntualiza que “Alicante está aprovechando el dinamismo del turismo, del consumo y del mercado laboral para mantener un crecimiento superior al de la media nacional en numerosos indicadores. Sin embargo, el verdadero desafío consiste en transformar este buen comportamiento coyuntural en ganancias permanentes de productividad. Una economía que crea empleo debe aspirar también a generar más valor añadido, mejores salarios y una mayor capacidad de innovación, porque solo así podrá converger de forma sostenida con los territorios más avanzados”.Porque con 2.030.037 habitantes, Alicante es la cuarta provincia española por población, pero su PIB per cápita de 23.539 euros la sitúa en el puesto 42º de 52, representando apenas el 75,99% de la media nacional. Esta es la fractura más profunda y persistente de la economía alicantina: crece en número de personas, en empresas y en empleo, pero no logra traducir ese crecimiento en mayor riqueza por habitante. La brecha de productividad con el resto de España no se cierra, afirma el Informe del instituto económico.A pesar de los máximos de afiliación, el autor del Informe de Coyuntura, Francisco Llopis explica que la tasa de paro EPA se sitúa en el 12,87% en el primer trimestre de 2026, casi dos puntos por encima de la media nacional que es del 10,83%, con un peso relativo del 118,8% que evidencia que Alicante sigue concentrando una proporción de desempleo estructural muy superior a la que le correspondería por su peso demográfico o económico. Esta brecha, que antes de la pandemia se situaba en torno al 4,56% del paro nacional, lleva cinco años sin recuperar esos niveles a pesar del ciclo expansivo.Llopis indica que el mercado de trabajo alicantino crea empleo, pero no al ritmo suficiente para cerrar una brecha de desempleo estructural que tiene raíces más profundas que el ciclo.El IPC alicantino se situó en el 3,64% en marzo de 2026, por encima del 3,45% nacional, consolidando un diferencial que históricamente operaba en sentido inverso -Alicante tenía una inflación menor que España- y que actuaba como corrector implícito de la menor renta provincial. Esa ventaja ha desaparecido desde hace algunos años.Alicante tenía una inflación menor que España y eso actuaba como corrector de la menor renta; esa ventaja ha desaparecidoMientras, el precio medio del metro cuadrado de suelo urbano sube un 30,1% interanual hasta los 274,8 euros -casi el triple del ritmo nacional- y las transacciones caen un 13,4%. Menos operaciones, precios disparados: el mercado inmobiliario alicantino se segmenta entre compradores solventes: nacionales y extranjeros con patrimonio, que presionan los precios al alza, y trabajadores locales de rentas medias-bajas que quedan progresivamente excluidos.
Informe económico de coyuntura en Alicante: “Hay que crecer de otra manera”
El Instituto de Estudios Económicos de Alicante advierte de que el récord de creación de empleo y de empresas en el primer trimestre no mejora la calidad de vida de la población de rentas medias y bajas







