Aragón crece, pero no por ello la economía aragonesa está exenta de retos y de cuellos de botella que conviene solucionar para continuar con esta evolución positiva. Los últimos datos anuales reflejan que el PIB real de la comunidad aragonesa en 2025 registró un crecimiento de alrededor del 3%, situándose por encima del 2,8% de España, dentro de un contexto marcado por la geopolítica, la incertidumbre y la preocupación por la falta de mano de obra en distintos sectores de actividad como, por ejemplo, la construcción.Es un crecimiento que se ha sostenido por el impulso de la construcción y la buena evolución de la industria manufacturera, con un crecimiento del 3,5%, con proyectos como la gigafactoría de baterías de CATL y Stellantis o los PERTE del coche eléctrico, así como por el consumo privado y la inversión en bienes de equipo dentro de este ejercicio en el que Aragón también ha seguido atrayendo inversión extranjera directa de casi 3.400 millones de euros y mantiene su liderazgo en sectores como el porcino, la alfalfa y el melocotón, aparte de recuperarse cultivos anteriormente dañados por la sequía, lo que sigue dando fortaleza el sector agroalimentario.
Son factores que han compensado la caída de las exportaciones en el 6,9% y el aumento de las importaciones en el 15%, arrojando un déficit mayor que el de años anteriores, según se recoge en el Informe anual sobre la situación económica, laboral y social de Aragón en 2025 realizado por el Consejo Económico y Social de Aragón (CESA).






