Tras una sostenida compresión del riesgo país durante la primera mitad del año, el Gobierno enfrentará un segundo semestre condicionado por un escenario complejo: una menor acumulación estacional de reservas, una agenda de abultados vencimientos y una incipiente retracción de la oferta financiera global producto de tensiones externas, como el proceso electoral en Estados Unidos y la continuidad de la tensión bélica en Irán.

De hecho, en julio se comenzó a limitar la colocación de deuda corporativa y el mercado advierte que las futuras bajas del riesgo argentino se darán por "escalones" atados al cumplimiento de metas de gestión. Aunque en Wall Street señalan que el salto definitivo no dependerá exclusivamente de la figura de Javier Milei, sino de una validación política, institucional y aliada de su modelo económico.

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Este nuevo panorama global ya altera los márgenes de maniobra. En diálogo con PERFIL, el director de la consultora Eco Go, Sebastián Menescaldi, advirtió sobre este cambio de tendencia al analizar la dinámica del segundo semestre: “Probablemente en esta segunda mitad del año haya menos oferta financiera. Por un lado, los préstamos locales a los agroexportadores serán más cortos. Por el otro, las condiciones para colocar deuda también pueden complicarse por las elecciones en Estados Unidos y el impacto en la conducción política de Donald Trump. Tampoco sabemos si las empresas querrán mantener la colocación de deuda a futuro en el corto plazo, algo que en julio ya se observa”.