“No es una historia, es la historia”, compartió Christopher Nolan en la CinemaCon a principios de este año. El director hablaba de La Odisea, el poema épico que tiene unos 3.000 años de antigüedad y cuya adaptación cinematográfica llegó al cine el pasado 16 de julio. Lo hizo por todo lo alto, como la primera película de la historia en ser rodada íntegramente en formato IMAX, y desde entonces no ha dejado de dar que hablar.

Más allá de las técnicas utilizadas por el cineasta durante el rodaje, una de las cuestiones que más se está comentando tiene que ver con las localizaciones elegidas por Nolan para poner en pie la historia sobre el viaje de Odiseo (Matt Damon) de vuelta al reino de Ítaca. La película se rodó casi íntegramente en locaciones reales, viajando desde Marruecos a Italia, pasando por Islandia y Grecia, entre otros países.

En este último, el rodaje tuvo lugar entre marzo y abril de 2025. El equipo de Nolan se trasladó concretamente a la región del Peloponeso para rodar las secuencias protagonizadas por el cíclope Polifemo y su encuentro con Odiseo y sus hombres. En la película, esta parte de la historia se desarrolla en una cueva, una formación geológica que en realidad se llama Cueva de Néstor.