Emmanuel Macron se encuentra siempre a gusto en las grandes citas diplomáticas que a menudo organiza y no rehúye los focos. La visita a Francia que efectuará en septiembre León XIV no será una excepción. El presidente, a quien le quedan apenas nueve meses en el Elíseo, quiere estar muy visible durante este viaje pastoral, que concluirá en Metz, en la región de Lorena, con un mensaje de fuerte acento europeísta y a favor de la paz, en presencia de muchos líderes del continente.Según el diario conservador Le Figaro, generalmente muy bien informado sobre cuestiones vaticanas, el deseo de Macron es estar “omnipresente” durante el viaje. Habría sido también iniciativa del presidente francés que, en el último día del periplo papal, se incluya una alocución de León XIV a los dirigentes europeos reunidos en Metz, probablemente también el ucraniano Volodímir Zelenski. Fuentes de la organización citados por Le Parisien coincidieron en la importancia de la etapa de Metz para el Elíseo: “Será la jornada estratégica para Macron”. Como ya ocurrió en España, la visita del Pontífice, entre el 25 y el 28 de septiembre, tendrá una agenda muy cargada, con múltiples actos cada día y etapas en París, Lourdes y Metz. En la capital habrá varios momentos importantes. El Papa estará en el palacio presidencial, en la catedral de Notre Dame y en el estadio olímpico, el Stade de France, para un encuentro con los jóvenes. También se desplazará a la sede de la Unesco, la agencia de las Naciones Unidas para la educación, la cultura y la ciencia. El acto más multitudinario será la misa en la plaza de la Concordia y los Campos Elíseos, donde se espera a al menos medio millón de personas. Para asistir a la eucaristía habrá que sacar un billete gratuito. Las previsiones de asistencia son mayores que en la última visita de un papa a París, Benedicto XVI, en el 2008. Entonces acudieron 270.000 personas a la misa en la explanada de Los Inválidos.La escala en el santuario de Lourdes entra dentro de lo previsible. Allí se producirá un encuentro con víctimas de los abusos sexuales. Es posible que en su discurso a la Conferencia Episcopal francesa aborde uno de los asuntos más espinosos en la relación entre París y la Santa Sede, la reciente legalización del suicidio asistido y la eutanasia por el Parlamento en una ley que, eufemísticamente, habla del “derecho a la ayuda a morir”.La etapa de Metz es la más original y la que lleva una carga más geopolítica, de ahí el interés del Elíseo por incluirla. Capital del departamento de Mosela, cerca de las fronteras con Luxemburgo y Alemania, Metz, que formó parte del Reich alemán entre 1871 y 1918 -y luego otra vez bajo Adolf Hitler-, es un símbolo de las tragedias europeas y al mismo tiempo de la reconciliación después de la II Guerra Mundial, igual que sucede con Estrasburgo.En el contexto de la guerra de Ucrania, la presencia en Metz le permitirá al Papa hablar sobre el prodigio de la construcción europea para alejar la tentación de la guerra a países que se habían desangrado durante siglos. Sus palabras tendrán el peso adicional de ser pronunciadas por el primer sucesor de Pedro de nacionalidad estadounidense. La relevancia de la jornada de Metz debió ser evocada durante la audiencia que el Papa concedió a Macron en el Vaticano el pasado abril.El papa Francisco tuvo una relación peculiar con Francia, “la hija mayor de la Iglesia”, según una terminología que remonta al siglo V después de Cristo , tras el bautizo el primer rey franco, y fue asumida por Juan Pablo II. El pontífice argentino nunca quiso realizar un viaje pastoral al país en sí, aunque visitó las instituciones europeas en Estrasburgo, la ciudad de Marsella -para un encuentro con los obispos del Mediterráneo- y Córcega. Francisco se negó asimismo a participar en diciembre del 2024 en la ceremonia de reapertura de Notre Dame, restaurada después del incendio. Evitó formar parte de un encuentro que se parecía demasiado a una cumbre diplomática.Para Macron, que siempre ha asegurado querer ejercer plenamente el cargo “hasta el último cuarto de hora”, el viaje del Papa supondrá un nueva oportunidad de estar en primer plano, nacional e internacional, después de la cumbre del G-7 de junio en Évian-les-Bains y del desfile del 14 de Julio, al que invitó a los líderes de la Coalición de Voluntarios para Ucrania. Siempre se especula con que el presidente francés, que tendrá solo 49 años cuando abandone el puesto, podría ambicionar en el futuro un cargo europeo, por lo que tendría sentido reforzar sus credenciales en este ámbito.Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)